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28.1.14

El Libro del Zóhar, “Dos puntos”, ítem 121: … como está escrito, “Esta es la puerta del Señor; los justos entrarán por ella”.

Sin embargo, antes de ser recompensados con el hecho de que se invierta en nosotros el deseo de recibir por medio de la Torá, las Mitzvot y se convierta en recepción a fin de otorgar, hay fuertes cerraduras en esas puertas hacia el Creador, porque entonces ellas tienen el rol contrario: alejarnos del Creador.
Este es el rol de ellas, como coquetear, burlarse del deseo, aumentarlo y encenderlo cada vez más para que éste quiera más y más. La deficiencia se incrementa por medio del rechazo, y así llegamos a un deseo lo suficiente fuerte como para romper la puerta.
Es por esto que las fuerzas de separación son llamadas “cerraduras”, ya que bloquean las puertas de acercamiento y nos alejan del Creador.  Pero si las superamos de tal forma que no nos afecten, enfriando Su amor desde nuestros corazones, las cerraduras se vuelven puertas, la oscuridad se convierte en luz y lo amargo se vuelve dulce. Por encima de todas las cerraduras, recibimos un grado especial en Su Providencia y ellas se vuelven aberturas, grados de alcance del Creador. Esos grados que recibimos en las aberturas se convierten en pasillos de sabiduría.
Con la ayuda de estos movimientos, rechazo y cercanía a la puerta, de nuevo el rechazo y la cercanía, nos bombeamos a nosotros mismos, de tal forma que tengamos la fuerza para irrumpir. Entonces, esas cerraduras se convierten en aberturas. Por supuesto, la primera abertura es la más difícil de atravesar.

El Libro del Zóhar, “Dos puntos”, ítem 121: Por lo tanto, las cerraduras, las puertas y los pasillos son tres formas que vienen sobre nuestra sustancia, el deseo de recibir en nosotros.

Antes de convertirla en recepción con el fin de otorgarle a nuestro Hacedor, esa sustancia convierte la luz en oscuridad y lo dulce en amargo, según nuestro gusto. En realidad, es nuestra intención a fin de recibir la que convierte la dulzura en amargura y nosotros sentimos amargura. Cuando corregimos la intención, la amargura se vuelve dulce. Esto significa que todo depende de la equivalencia de forma entre nosotros y lo que viene de lo Alto. Según la medida en que tengamos una intención a fin de otorgar, todo puede sentirse como dulce y por encima de esta intención todo se siente amargo, puesto  que yo no tengo nada con que endulzarla. Es la intención la que hace que todo sea amargo o dulce. No existe nada además de la intención y nosotros no necesitamos trabajar en nada diferente a la intención. Dejen tranquilos sus deseos y sus atributos, ellos no tienen importancia. Ya sabemos por experiencia que la persona permanece con lo que nace. Nada cambia en ella, excepto una cosa. Por lo tanto, sólo nos preocupamos por la intención, por nuestra actitud hacia el Creador.

Baal HaSulam, Shamati (He escuchado) # 19 “Qué significa el Creador aborrece los cuerpos, en el trabajo”: Uno debe intentar, específicamente, tener un fuerte deseo de obtener la voluntad de otorgar y de sobreponerse al deseo de recibir.


Al hablar de un fuerte deseo quiere decir que este es medido por la proliferación de las pausas y de los descansos intermedios; esto es, de las suspensiones entre cada logro o superación. A veces, en el medio, uno recibe una suspensión, es decir, un descenso. Este descenso puede consistir en una suspensión de un minuto, una hora, un día, o un mes. Después, uno reanuda el trabajo de trascender el deseo de recibir y los intentos de alcanzar el deseo de otorgar. Cuando habla de un fuerte deseo, quiere decir que la suspensión no le lleva un período largo de tiempo, sino que inmediatamente es despertado para continuar su trabajo. Es parecido a una persona que intenta romper una gran roca. Toma un gran mazo y golpea muchas veces durante el día entero. Pero los golpes no son contundentes. Es decir, no realizar cada golpe con gran impulso, sino que baja el mazo lentamente. Luego se queja diciendo que esta tarea de romper la roca no es para él, y que solo un héroe podría tener la habilidad de romper esta gran roca. Dice que no nació con tal poder como para poder romper la roca. Sin embargo, quien levante este gran mazo y golpee la roca en un gran impulso, es decir, no lentamente, sino con gran esfuerzo, logrará que la roca se rinda ante él y se rompa. A esto se refiere la frase: “como un martillo romperá la roca en pedazos”.  Así es como probamos y evaluamos nuestro progreso: observando si las cesaciones (interrupciones)  los descansos entre los estados, los ascensos y descensos que atravesamos se acortar, viendo la presión y el poder que le aplicamos cada vez con más fuerza a nuestro avance. Vemos si realmente saltamos de un estado a otro con creciente energía, deseo, persistencia y esto es una necesidad. Este es el criterio que deben utilizarse para la comprobación: Cuánto tiempo desperdiciamos durante un día en pensamientos y acciones que no están conectados directamente con la meta de la creación, lo que hicimos sin que estuviera unido con el Creador. Esto nunca debe suceder, porque todo está controlado, proviene de una sola fuente y regresa de nuevo a Él. Nosotros solo somos intermediarios en el medio, que, o bien conectamos o desconectamos el vínculo entre los dos puntos: el comienzo de la acción emana del Creador y el resultado de la acción nos devuelve de nuevo a Él. Es esencial que nos demos cuenta de que estamos en una posición en el medio, por lo tanto siempre debemos servir como canal de conexión a través de toda la creación, la cual se realiza en nosotros. Sólo nosotros tenemos esta área especial que está libre del Creador. Si tratamos de llenarnos a con nosotros mismos con Su presencia, según la medida en que Él se convierta en la razón y el destino final para nosotros, esto significará que retornamos todo lo que hay al mundo del Infinito, a la Luz infinita que llena toda la realidad. Nosotros somos la realidad, puesto que todo “ocurre” dentro de nosotros. Es por eso que uno mismo puede calcular su avance al evaluar cuánto trata de reducir las brechas entre los estados, aumentar la presión y la fuerza de sus esfuerzos.

Baal HaSulam, “Introducción al Libro del Zóhar”, ítem 24: La esencia del cuerpo es solo un deseo de recibir para sí mismo, todas sus manifestaciones y posesiones están llenas de ese deseo de recibir corrupto que inicialmente fue creado sólo para ser erradicado del mundo, para lograr el tercer estado completo al final de la corrección.

Por esta razón, este es mortal, transitorio y despreciable, junto con todas sus posesiones, como una sombra fugaz que no deja nada a su paso. Jamás le pasa nada al deseo. Éste solo se divulga crecientemente a sí mismo al atravesar los 125 pasos, mientras surgen las intenciones egoístas junto con los deseos. Sin embargo, son dos cosas diferentes: el deseo de recibir y la intención en aras de la recepción. Nunca debemos cancelar el deseo. Nosotros no estamos planeando convertirnos en ermitaños; más bien nos esforzamos por cambiar nuestra intención de egoísta a altruista. Es la intención en beneficio de la recepción la que tiene que ser “erradicada del mundo”. Percibimos la imagen del mundo a través de nuestras intenciones, a través de nosotros mismos y de nuestro entorno. Esta imagen desaparecerá si nosotros re direccionamos nuestras intenciones desde el deseo de recibir hacia el deseo de otorgar. Todo lo que vemos hoy en día, el mundo entero con todas sus particularidades y fenómenos, con la vida y la muerte, todo se despliega dentro de nuestro deseo de recibir que tiene una intención egoísta. Si cambiamos las intenciones, comenzaremos a ver un mundo “invertido” llamado el mundo superior, el primer nivel espiritual. Entonces, empezamos a observar algo muy diferente. Mientras sentimos la materia, tenemos la oportunidad de convertirla con la ayuda de la fuerza superior, del grupo y usando otros medios. Nosotros somos quienes inician la “revolución”, porque la primera vez que se revela algo lo vemos como corrupto, como si se reflejara en el “espejo distorsionado” de nuestra intención egoísta. Hasta ahora, nuestras intenciones egoístas han “ensillado” los pequeños deseos de este mundo; esto es lo que hace que veamos este reino como lo vemos. Entonces, digamos que en el trigésimo peldaño, aparece un deseo que es mil millones de veces más grande, sin embargo, éste aún se origina en el deseo de recibir. Sería terrible, como si estuviéramos entre “dinosaurios”, en una jungla monstruosa de inmensos y poderosos deseos egoístas. Las personas nos parecerían “demonios” infernales; nos parecerían como criminales, ladrones, mentirosos, villanos, veríamos una maldad que actualmente ni siquiera podemos imaginar. En esencia, veríamos las fuerzas del mal que pertenecen a este peldaño en particular. Consideraríamos que las lecciones son una estupidez indignante, un completo disparate. Incluso el grupo aparecería en una forma tan terrible que no toleraríamos la compañía de nuestros amigos, ni seríamos capaces de respirar el mismo aire que ellos. Sin embargo, si encontramos la fuerza para superar esta situación y cambiar, entonces podremos averiguar que todo es simplemente maravilloso. De hecho, nada cambiará, pero de alguna manera, de repente, veremos el mundo que nos rodea impregnado de Luz, donde todos reciben la benevolencia del Creador, nadie sufre, nadie se muere de hambre, o mata a otros. Nuestros amigos nos parecerán las personas más grandes sobre la faz de la Tierra, y no habrá nadie más grande que ellos. Baal HaSulam escribe acerca de este estado en su artículo “Ocultamiento y revelación del rostro del Creador”. Todos nosotros atravesamos estos estados, el péndulo oscila más fuertemente cada vez y todo depende de que cambiemos nuestra intención, convirtiéndola en el opuesto, del egoísmo al altruismo. Los deseos permanecen intactos, sólo cambian las intenciones. De una u otra forma, el Creador nunca nos lleva hacia el otorgamiento; de lo contrario, nos robaría la oportunidad de que lo conozcamos a Él. Él nos lleva sólo a través de los desastres en nuestro deseo de recibir, de manera que reconozcamos la necesidad de otorgar. Al principio, tratamos de escapar de los problemas que nos obligan a culpar y a maldecirlo a Él. Entonces, con la ayuda de un grupo, de las lecciones y la difusión, al agachar nuestras cabezas ante nuestros amigos y el maestro, nos dirigimos hacia el Creador, y le rogamos que Él nos ayude.
Pregunta: ¿No es este un muy largo camino de sufrimiento?
Dr: Laitman El truco es como aceptamos nosotros el sufrimiento. Sin los sufrimientos, es imposible despertar. Cualquier estado comienza con dolores: “fue la tarde y fue la mañana, un día”. Nuestro camino no es largo debido a los problemas que atravesamos, sino porque no reaccionamos a ellos de la manera correcta. Esto explica el por qué necesitamos preparación y una actitud correcta. No hay duda de que nuestros estados cambiarán pronto y sentiremos el vacío; además, podemos empezar a odiar a nuestros amigos como lo hicieron los discípulos de Rabí Shimon. Aun así, seguimos avanzando, porque todo lo que nos pasa tiene un propósito, llevarnos hacia adelante.

El Libro del Zóhar, “Dos puntos”, ítem 120: Al final de todas las puertas, Él hizo una puerta con varias cerraduras. Esa puerta es llamada Maljut de Maljut, el punto final de todas las puertas superiores.

Esta última puerta es la primera puerta para Jojma [sabiduría] superior. Es decir, es posible ser recompensados con Jojma superior solo después de alcanzar específicamente esta última puerta; en cuanto al alcance de Jojma superior, esta es la primera puerta. Es por esto que está escrito: “El temor del Señor es el comienzo de la sabiduría”, ya que “El temor del Señor” es llamado la última puerta, que es la primera de la sabiduría del Señor.
Pregunta: Es como si las puertas estuvieran dispuestas una tras otra para que podamos entrar a través de ellas, pero parece que éstas bloquean la entrada, entonces resulta que hay un bloqueo cuando se quiere entrar.
Dr: Laitman Por supuesto. Entrar significa que uno está en un determinado estado. ¿Cómo pueden ustedes pasar de un estado a otro? Al abrir otra parte del deseo de recibir y corregirlo con la intención a fin de otorgar y yendo así a través de todas las puertas. Entonces cada puerta es el incremento del deseo y su corrección. Las puertas, cerraduras y aberturas están destinadas a que la persona ascienda de un nivel a otro; pero sin puertas, no habría ningún cambio de estado. La puerta no es sólo una entrada cerrada que ha sido bloqueada. Ustedes no sentirán nada si no pasan a través de la puerta, si no adquiere Aviut (grosor) su corrección y se adaptan a ese estado llamado una puerta. En la espiritualidad no hay nada después de la puerta. Sólo existe la siguiente puerta. Cada paso es la puerta siguiente. No hay una puerta que se abra ampliamente y tras la cual haya una gran ciudad,  luego la siguiente puerta tras la que haya un campo,  luego otra puerta y otra más. Sólo hay puertas que vienen una tras otra.
Pregunta: Entonces, ¿hacia dónde llevan éstas si no hay nada detrás de ellas?
Dr: Laitman Todo está dentro de la puerta, tanto la sensación como el alcance. Todo comienza y termina en la puerta. ¿Qué necesitan ustedes además de las puertas, si están avanzando hacia el identificarse con el Creador? ¿Qué más les falta además de las puertas? Después de todo, cada puerta los lleva hacia donde deben estar. De hecho, toda la HaVaYaH es una puerta tras otra, las diez Sefirot. Luego hay otras diez Sefirot y otras diez, etc.  veces decimos que sólo una entrada es llamada una puerta, entonces uno se desarrolla a partir de ella, pero este desarrollo también les pertenece a las puertas.
Pregunta: ¿Qué siente usted cuando llega a una puerta?
Dr: Laitman Se siente un camino bloqueado.
Pregunta: ¿Y cómo se abre la puerta?
Dr: Laitman Ustedes abren la puerta al aceptar primero este bloqueo, al aceptar el hecho de que el camino está bloqueado. Aceptan esta auto anulación, el temor al Creador y así en cada nivel siguiente, hasta que esta puerta se convierta en una entrada. De lo contrario, no se convertirá en una entrada. La puerta misma debe abrirse, y cuando pasan a través de la puerta, es decir que aceptan correctamente todo el Aviut, en este nuevo Aviut, ustedes verán un nuevo mundo.
Pregunta: ¿Qué significa que usted acepta que el camino está oculto?
Dr: Laitman Aceptar que todo es para nuestro beneficio. También es un proceso el aceptar y el estar agradecidos por ello.

Como Baal HaSulam escribe en “Introducción al Libro del Zóhar”, debemos “morir y podrirnos” de tal forma que casi no quede nada de nosotros después de eso, “nacer de nuevo” con nuevas características.

Por supuesto, no debemos imaginar este proceso como nos lo representan en las películas de Hollywood. De hecho, en los libros de los cabalistas no hay una sola palabra escrita acerca de nuestro mundo, sino que los libros sólo hablan de fenómenos y conceptos espirituales. Estos solo nos hablan sobre el deseo de recibir, que es el único objeto que existe y la sabiduría de la Cabalá se involucra en esto. Este deseo es permanente, de hecho, proviene de la nada, pero existe. Hay dos posibilidades para captarlo, realizarlo y arreglarlo: o con el propósito de recibir o con el propósito de otorgar. Desde el comienzo se nos dio el deseo de recibir con el propósito de recibir, como está escrito: “Yo creé la inclinación al mal”. Por lo tanto, el deseo de recibir egoísta bloquea en el nivel de la bestia y no nos permiten elevarnos al nivel de Adam. Este está bloqueado dentro de nosotros y podemos subir a éste sólo con la condición de que nos elevemos por encima del deseo de recibir que se descubre aquí. Así es como entramos en el mundo superior, en la dimensión superior. Entonces, después de que el deseo de otorgar nos cambia, nos esarrollamos a lo largo de dos líneas: la “línea derecha” y la “línea izquierda” La línea izquierda es el deseo egoísta que se despierta en nosotros cada vez más, en la línea derecha lo corregimos una y otra vez, por medio de la Luz que Reforma y lo transformamos en el deseo de otorgar. Así es como se lleva a cabo el proceso en paralelo, esto en contraste con aquello, hasta que todo el deseo de recibir “se pudra” finalmente, hasta el estado llamado “muerte”. Sin embargo, esto no es suficiente, porque aún no hemos lo transformado en un verdadero deseo de otorgar. Nosotros sólo trabajamos por encima de él en todo tipo de formas. Yo hago algo de él, pero algunas partes no se ajustan y aparentemente todo el tiempo me deslizo por debajo de mi capacidad. Entonces, llega el momento para una actividad única: la “resurrección de los muertos”. Aquí vemos unas cuantas etapas del desarrollo en las que la persona utiliza su deseo de diferentes maneras. En la primera etapa, ella sale de este mundo hacia el mundo espiritual y prefiere elevarse por encima de todo lo que tiene aquí y vivir en el otorgamiento en vez de hacerlo en la recepción. Después de eso, pasa a través del Majsom y desarrolla sus intenciones altruistas por encima del deseo constantemente creciente y lo utiliza para otorgar con el propósito del otorgamiento. Después de eso, ella pasa a la intención de recibir con el fin de otorgar,  “amarás a tu amigo” como resultado del uso de estos medios, a la persona le queda un deseo que todavía no puede utilizar en otorgamiento. Este es un deseo muy gran llamado el “corazón de piedra”. s necesario indicar que cuando entramos en la espiritualidad, podemos realizar en ésta sólo una “línea delgada”. Incluso a través del trabajo que hacemos, nosotros solo expandimos ligeramente esta línea que desciende a nosotros de arriba hacia abajo. Después de todo, el corazón de piedra es la esencia de la creación y la densidad esencial que nos queda para la corrección final. De hecho, el corazón de piedra no es el deseo que el Creador creó. Este es el deseo de recibir que nosotros mismos descubrimos y formateamos. Sin embargo, nosotros no lo creamos como lo hizo el Creador con Su actividad, pero, no obstante, creamos algo nuevo.
La fuente de la destrucción se revela en el “Árbol del Conocimiento”. Después de continuar con este “hilo”, descubrimos la diferencia entre nosotros y el Creador, el corazón de piedra que se descubre en cada nivel. Éste llega desde arriba como un punto de datos, con nuestro trabajo con el propósito de otorgar, descubrimos cuán diferentes, distantes y completamente opuestos somos realmente de Él.
El corazón de piedra se nos revela de abajo hacia arriba hasta que alcanza dimensiones gigantescas, pero sólo según el grado en que podemos borrarlo, quemarlo y aniquilarlo. A final lo matamos y después de podrirse, éste alcanza su corrección. En otras palabras, después de que este deseo pasa por todas las etapas, realmente retorna al polvo. Estaba en el nivel del hablante, después de eso, en el animado, luego en el vegetativo, hasta estar totalmente podrido y alcanzar el nivel de polvo, como está escrito: “Porque polvo eres y al polvo regresarás”. Así es como terminamos la corrección. Entonces, se realiza una acción para la cual indudablemente no estamos preparados, pero que deseamos mucho: La “resurrección de los muertos”. El corazón de piedra, que era lo opuesto al Creador, nos separa de Él y se descubre gracias a los esfuerzos que hemos hecho como si estuvieran diseñados para esto. Cuando yo quería avanzar hacia el Creador con todo mi poder y fuerza, con todos los esfuerzos, de acuerdo a esto, descubrí mi oposición al Creador. Es como si yo lo hubiera descubierto en las profundidades de la creación que estaba oculta de mí y por lo tanto, con su corrección se completa la corrección general. Volviendo a la “descomposición” y a la “resurrección de los muertos”: sin duda todo esto sucede en el ascenso de la escalera espiritual y nuestros cuerpos “bestiales” que viven y mueren en este mundo, como todos los demás organismos, no tienen conexión con esto. Toda la sabiduría de la Cabalá habla sólo de la idea interna llamada el Adam en nosotros, no se trata de nuestra biología y zoología que pertenecen sólo a la realidad física. En el artículo, “La Libertad”, Baal HaSulam escribe que “la sabiduría de la Cabalá no menciona nada de nuestro mundo corporal”,  en El Libro del Zóhar, Parashat “VaYetze”, 139, está escrito: “El Zóhar no habla en absoluto acerca de los eventos físicos, sino de mundos más altos”. También en el Talmud Eser Sefirot, Baal HaSulam escribe en el volumen 1, “Debemos recordar que toda la sabiduría de la Cabalá está basada en conceptos espirituales que no ocupan espacio o tiempo. Toda la dificultad para los principiantes es que ellos comprenden estas cosas con expresiones físicas que tienen limitaciones de tiempo y espacio, sustitución y permutación, que los autores utilizan meramente como simples símbolos de sus raíces más elevadas”. Además, Rav Kook escribe en “Cartas, 1″: “Yo me consterné al ver que una forma corpórea representaba el concepto del Adam Kadmon de la Cabalá, que sólo es un concepto metafísico, un concepto Divino. Dios no permita que materialicemos estos conceptos sagrados, incluso como una forma de estudiar”.

La persona pasa por varias fases antes de llegar a su primera corrección espiritual, a la equivalencia de forma con el Creador.

La palabra “lugar” se utiliza a menudo en referencia al Creador. ¿Por qué el Creador es llamado “lugar”?. Un lugar es un deseo. Un lugar que ha recibido el atributo de otorgamiento es en realidad la imagen del Creador. Por lo tanto, todas las intenciones, todo el trabajo de la persona, debe estar dirigido hacia el mismo lugar: a fin de corregir sus deseos para que sean a fin de otorgar. La imagen del Creador que se revela en el lugar corregido, es decir en las vasijas corregidas, ya es el resultado de la influencia de las dos líneas. La primera fase de la corrección de la persona es cuando ella deja de pensar en sí misma y comienza a entender y a sentir que la corrección se cumple sólo por medio de la conexión. La persona ya entiende que debe estar en un grupo que es considerado uno con respecto al Creador. Ella comprende gradualmente el concepto de conexión y no se ve como una parte separada del grupo, como si hubiera sido cortada de lo general. Como está escrito: “ porque yo el Señor habito en medio de los hijos de Israel”. Gracias a su trabajo en el grupo para alcanzar la garantía mutua, a los pensamientos de los amigos y a la influencia de la Luz que atraemos por medio de nuestros esfuerzos colectivos, la persona alcanza este estado en el que comienza a ver todo desde el centro del grupo. Entonces, ella siente un nuevo endurecimiento de corazón y debe alcanzar el “lugar” correcto una y otra vez. Después de un tiempo, entiende que ha sufrido un cambio que antes no le parecía importante. La opinión pública, el estado del grupo, se vuelven muy queridos para ella. Las personas del grupo se vuelven importantes, queridas para ella y comienza a preocuparse por ellos más que por sus propios hijos. Esto se debe a que siente la familia a nivel corporal, física, mientras que siente a los amigos a nivel espiritual. Ella entiende que tiene una obligación con su familia, pero comienza a entrar plenamente en el corazón de los amigos, quiere vivir allí y garantizarles todos los mejores. Con el tiempo, el estado de los amigos determina y dicta todos sus pensamientos, acciones y determina lo que le preocupa, como una madre que sólo se preocupa por su bebé y todo lo que ella hace es para él. Así es como la persona comienza a tratar a su grupo. El concepto del Creador se aclara gradualmente en el grupo de acuerdo a los esfuerzos de la persona para organizar e imaginarse la vasija general, el lugar corregido, el corazón, la mente generales únicos y al dolor que ella siente en este momento puesto que no puede alcanzar tal unidad y de acuerdo a esos esfuerzos, la imagen del Creador comienza a ser clara para ella en éste grupo unificado. La Luz Circundante influye en ella a través de su anhelo por el centro del grupo, por el deseo de ver que cada uno está corregido y deleita al Creador que se revela de acuerdo a los esfuerzos de la persona en el grupo. Así, la persona se acerca al Creador a través del grupo. Por el momento nosotros no entendemos cómo la persona puede perderse dentro del grupo, al mismo tiempo, sentir que existe, que ella actúa y opera. Desde la perspectiva de su ego, su yo desaparece totalmente, pero, desde la perspectiva de otorgamiento, en realidad crece hasta que la persona se eleva al nivel del Creador que se revela en el grupo. Baal HaSulam dice, “¡Es natural que cuando ilumina la Luz de lo general, el individuo se anula con respecto a su propio ser y no se siente a sí mismo”, pero en ella, él siente lo general y al Creador!

¿Puede un empresario dentro de la comunidad empresarial de ejecutivos de la compañía elevar el respeto por renunciar a los excedentes, reservas y privilegios?

Yo pienso que gradualmente alcanzaremos esto. Los negocios se conectan con billones de pequeños negocios: proveedores, compradores, etc. entonces en cualquier caso, todavía serían egoístas. Ellos no pueden cambiarse de pronto a otro camino y conducirse de otra manera. Los negocios permanecerán iguales, todos los excedentes y reservas inicialmente deberían ir a un fondo general para ser distribuidos en programas sociales para la comunidad. Estamos hablando de mitigar la atmósfera egoísta que prevalece hoy en día en el mundo. Esto debe ser dirigido a darle un cierto equilibrio a toda la sociedad, donde gradualmente reduzcamos el ego individual de cada persona y lo compensemos construyendo buenas y apropiadas sensaciones dentro del entorno donde se respete a la persona que trabaja por el bien de la sociedad. Toda la comunidad tratará con respeto y reverencia a esta persona y a su familia. Cuando se crea un entorno como este alrededor del hombre de negocios, inevitablemente él empieza a pensar que para él es suficiente con un salaria mucho más bajo que antes. Un ingreso promedio hará posible que él recorte de sí mismo la “grasa extra”, sin perder su comodidad, pasar a beneficiar a aquellos que están a su alrededor, reemplazando el exceso de dinero por el respecto y el amor.

Hace muchos miles de años hubo un fuerte salto en la evolución humana que incrementó cinco veces la población del globo y engrosó 55 veces la fabricación de productos domésticos.

Empezó el crecimiento exponencial. Obviamente, en este punto, las personas pensaron que este era el logro de la era de oro donde habría de todo para todos.
Dr: Laitman ¿Cómo podría pasar esto en un planeta pequeño y limitado, si nosotros existimos sólo a través de sus recursos?
Ahora ha empezado una tendencia de reducción de la población de la Tierra: se fomenta el divorcio, la vida sin casarse y las personas ya no quieren tener más de un niño en la familia. En el transcurso de una generación, la población se ha reducido a la mitad. Por otra parte, esto también les preocupa a aquellas naciones que tradicionalmente tuvieron muchos niños. Hoy en día, entre el 30 y 50% de la población de la tierra están solteros. Recientemente, visité muchas naciones donde organizamos conferencias y me interesé cada vez por el estado civil de la audiencia. La edad promedio era alrededor de los 30 años. El 70% de los hombres y mujeres eran solteros, sólo muy pocos querían tener una familia. Es así como el ego está actuando dentro de los humanos: no desean sobre sí mismos una mayor responsabilidad. ¿Por qué deberían tomar la carga de una familia o niños? El infinito crecimiento del ego ha alcanzado su límite, está empezando a bajar y a comerse a sí mismo. Por consiguiente, no queremos tomar ninguna obligación extra. Las personas quieren ser libres. Ellas no tienen necesidad de una familia para su comodidad personal como en el pasado. De hecho, un hombre compra comida ya hecha, la calienta en un microondas y esto es suficiente para él. Incluso si se desean niños, esto puede resolverse por medio de métodos de inseminación artificiales, y no hay problema. Los padres pueden conmutarse fácilmente. Además se fomentan las relaciones no tradicionales. Todo esto ha llevado a las personas a ya no tener familia ni hijos. Esta es una disminución fuerte y planeada en la población global. Además, el problema de desempleo, como en España, por ejemplo, no les permite a muchas personas formar familias, aunque en principio, ellas tienen una inclinación interna, una tradición y todo lo demás. Los profesionales desempleados, incluso en el nivel europeo, no pueden permitirse formar una familia, porque no tienen los medios para proveer para ella.