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23.9.10

Para la festividad de Sukkot

Nacemos con el deseo egoísta de recibir placer, pero de repente dentro de éste se despierta un deseo nuevo (por la espiritualidad). Con la ayuda del entorno y los libros podemos hacer crecer este nuevo deseo nuevo para que nos lleve a su mundo. El deseo anterior se reducirá, desaparecerá o, por el contrario aumentará, pero ascenderemos por encima de él con el deseo de otorgar. Es de este modo que sucede la lucha dentro de nosotros entre estos dos deseos: cuidarme a mi mismo (los deseos de este mundo) el deseo de otorgamiento que pertenece al Mundo Superior, al Creador. Nosotros debemos aumentar el deseo de alcanzar lo Superior, el deseo del otorgamiento, opuesto en relación al deseo de disfrutar en este mundo. Esto constituye todo nuestro trabajo y el libre albedrío. La elección consiste sólo en la evaluación de la importancia. Que considero que es más importante: el deseo que está dirigido hacia arriba y del cual ahora sólo tengo un pequeño punto, o el deseo que está dirigido hacia abajo, a este mundo. La festividad de Sukkot (los tabernáculos) y todos los trabajos relacionados (la construcción de una cabaña especial, la Sukka) justamente nos indican como podamos aumentar este deseo pequeño por lo Superior. Este deseo que se denomina “desecho” porque lo percibimos como algo totalmente inútil: otorgamiento, amor a mi prójimo, amigos, unión… Nadie toma en serio estas buenas palabras. La Sukka, una estructura temporal, simboliza elevar la importancia de estos “desechos” por encima de mi “Yo”  este mundo, elevar el otorgamiento por encima de la recepción. Incluso si sientes la perfección constantemente, sal a esta morada temporal y transfórmate.

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