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22.10.10

El trabajo del Creador

El grupo es el “botón” en el que constantemente estamos haciendo “clic” para atraer la Luz hacia nosotros. Participo en la vida del grupo; aspiro a la unidad con los amigos y deseo “disolverme” en ellos: de este modo, atraigo la Luz que Reforma. En esencia, ésta es mi única acción: atraer la Luz que llevará a cabo todos los cambios necesarios. La situación es simple. Ahí estoy yo, queriendo llegar a la meta correcta: llegar a ser equivalente al Creador. Existe un medio para hacerlo: pedir que la Luz me afecte y poco a poco, hacer todas las modificaciones necesarias en mí, a través del grupo. De esta forma avanzamos. Con cada cambio, puedo examinarme: ¿Qué es el “día” y qué es “la noche” para mí? Si estoy en el “día”, significa que estoy siendo llenado de formas diversas y, si estoy en la “noche” u “oscuridad”, significa destrucción de la mente y el corazón. Así es como se ve en los deseos egoístas. Ahora, tenemos que estimular dichos cambios dentro de nosotros; esto nos permitirá adquirir deseos de otorgar, podremos evaluar “día” y “noche” como lo hace el Creador. Para Él, “día” es el otorgamiento, o fe por encima de la razón, lo cual contradice la lógica y la sensación del nivel actual. Para llegar a este otorgamiento, o fe, no tenemos que hacer esfuerzos sobrehumanos, que somos incapaces de realizar. Más bien, hemos de esforzarnos en el grupo, en nuestra unión y convocar a la fuerza de la Luz, la cual desciende y hace el trabajo. De hecho, todo el trabajo espiritual es considerado como la “obra del Creador.” Él lo hace; yo sólo he de desearlo, como un niño que agarra a un adulto de la mano y tira de él, para llevarle a donde quiere ir. Si una persona entiende la esencia de esta interacción, se siente a gusto. Con cada nuevo paso, dicha persona utiliza el libre albedrío en el grupo y atrae la Luz que Reforma.

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