Durante nuestra lectura del Zohar, debemos extremar constantemente esfuerzos para ver el sistema de conexión de las almas o la “red” espiritual detrás de cada palabra. Detrás de los nombres de Shimon, Reuben, o Gad, la “cadera derecha” y la “cadera izquierda” del campamento de Israel, algunas acciones, o “serpientes” no son ni buenos ni malos deseos, sino su movimiento y aspiración en relación con la acción del momento. Por lo tanto, es deseable percibir El Zohar como una historia de nuestra conexión, una historia sobre la imagen o patrón que se espera se desarrolle entre nosotros. No hay duda que siempre vivimos en este estado y sólo tenemos que descubrirlo. Por esta razón leemos El Zohar: para aspirar a la revelación de su narrativa. Y ahora, necesitamos hacer nuestro mejor esfuerzo para conectar esta historia con nosotros mismos y no enredarnos en ella pensando que El Zohar está hablando sobre lugares y eventos distantes. Todo esto está sucediendo ahora mismo entre nosotros: dentro de nuestra conexión, de garantía mutua y nuestro movimiento colectivo.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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20.10.10
El Zohar: La historia de la vida de nuestra alma
Durante nuestra lectura del Zohar, debemos extremar constantemente esfuerzos para ver el sistema de conexión de las almas o la “red” espiritual detrás de cada palabra. Detrás de los nombres de Shimon, Reuben, o Gad, la “cadera derecha” y la “cadera izquierda” del campamento de Israel, algunas acciones, o “serpientes” no son ni buenos ni malos deseos, sino su movimiento y aspiración en relación con la acción del momento. Por lo tanto, es deseable percibir El Zohar como una historia de nuestra conexión, una historia sobre la imagen o patrón que se espera se desarrolle entre nosotros. No hay duda que siempre vivimos en este estado y sólo tenemos que descubrirlo. Por esta razón leemos El Zohar: para aspirar a la revelación de su narrativa. Y ahora, necesitamos hacer nuestro mejor esfuerzo para conectar esta historia con nosotros mismos y no enredarnos en ella pensando que El Zohar está hablando sobre lugares y eventos distantes. Todo esto está sucediendo ahora mismo entre nosotros: dentro de nuestra conexión, de garantía mutua y nuestro movimiento colectivo.
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