Una persona que ha sido botada a la obscuridad, pierde toda la conexión con el estado de ascenso anterior. Si el Creador demuestra piedad por él, lo despierta con Luz, esto no implica que la persona haya realizado una corrección. Sin embargo, si él se ha despertado por su cuenta, con la ayuda del grupo, entonces él realmente ha sido corregido. Durante un ascenso, una persona prepara el camino correcto: Él pone todo lo que puede en el grupo, usándolo como un “fondo de inspiración”. Los esfuerzos que él hace le permiten mantener la conexión durante un descenso. Ahora, agarrando el extremo de la cuerda, una persona puede despertar y a través del grupo atraer la Luz, energía, entendimiento y fe por encima de la razón. Por tanto, empezará a salir del descenso hacia un nuevo ascenso. Por medio del grupo, una persona siempre tiene la oportunidad de renovar la unidad. A diferencia con la unidad de nuestros antepasados quienes no pudieron recibir la Torá, nuestra unidad conecta a la persona con el grupo directamente. Es ahí donde el libre albedrió se encuentra: Empezar a trabajar con la ayuda del grupo e igualar los descensos con los ascensos. Resulta ser que al final del día, nuestra libertad entera se realiza en el grupo. Una persona renueva a la unidad, sólo con la ayuda del grupo.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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27.10.10
Igualar los Descensos con los Ascensos.
Una persona que ha sido botada a la obscuridad, pierde toda la conexión con el estado de ascenso anterior. Si el Creador demuestra piedad por él, lo despierta con Luz, esto no implica que la persona haya realizado una corrección. Sin embargo, si él se ha despertado por su cuenta, con la ayuda del grupo, entonces él realmente ha sido corregido. Durante un ascenso, una persona prepara el camino correcto: Él pone todo lo que puede en el grupo, usándolo como un “fondo de inspiración”. Los esfuerzos que él hace le permiten mantener la conexión durante un descenso. Ahora, agarrando el extremo de la cuerda, una persona puede despertar y a través del grupo atraer la Luz, energía, entendimiento y fe por encima de la razón. Por tanto, empezará a salir del descenso hacia un nuevo ascenso. Por medio del grupo, una persona siempre tiene la oportunidad de renovar la unidad. A diferencia con la unidad de nuestros antepasados quienes no pudieron recibir la Torá, nuestra unidad conecta a la persona con el grupo directamente. Es ahí donde el libre albedrió se encuentra: Empezar a trabajar con la ayuda del grupo e igualar los descensos con los ascensos. Resulta ser que al final del día, nuestra libertad entera se realiza en el grupo. Una persona renueva a la unidad, sólo con la ayuda del grupo.
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