El Zohar, Capítulo Vayeji, (Y Yaacov vivió) 696) 696) “Dan juzgará a su pueblo como una de las tribus de Israel”. Dan, tal como está escrito, es el último de todos los campamentos, el muslo izquierdo, Hod. Él marcha al final porque Yehudá y Reuben viajan, los Levitas y el arca extienden sus estandartes y el estandarte de Efraim viaja hacia el oeste. El muslo derecho viaja de acuerdo al orden de que el muslo derecho viene antes que el muslo izquierdo, que es Dan. Por lo tanto Dan viaja al último. De esta manera, El Zohar nos habla de la formación del “campo de Israel en el desierto”, es decir, de la formación del alma en su desarrollo de los niveles 0-1-2 del deseo (Galgalta Eynaim), del logro de las cualidades de Biná y de cómo las 12 piezas que componen el sistema del alma colectiva (llamado las “12 tribus de Israel”) necesitan avanzar, a lo largo de los grados, en “tres líneas”. En el alma hay términos tales como “banderas”, grupos separados o “campamentos”, “mujeres”, “ancianos” y “niños” los cuales van en la parte delantera o en la parte trasera. Todos estos son los diferentes deseos dentro de una persona: organizados, interconectados y en continua actualización de su corrección; de esta forma pasamos de un “campo” a otro, de un grado espiritual al siguiente. En cada momento, existe un orden en particular que, cada “campo” en movimiento (“manos”, “patas”, “cabeza,” “torso”, “extremidades”, o líneas y Sefirot) debe seguir, conectando sus partes entre sí con el fin de avanzar. Por ello, la Torá habla de lo que está sucediendo en los campos; de todos los problemas y eventos que tienen lugar allí, es decir, habla sobre la revelación de nuevos mínimos en el ego del alma común, de cómo corregirlo y avanzar por él. De esto trata la historia.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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14.10.10
Levantemos las banderas y avancemos
El Zohar, Capítulo Vayeji, (Y Yaacov vivió) 696) 696) “Dan juzgará a su pueblo como una de las tribus de Israel”. Dan, tal como está escrito, es el último de todos los campamentos, el muslo izquierdo, Hod. Él marcha al final porque Yehudá y Reuben viajan, los Levitas y el arca extienden sus estandartes y el estandarte de Efraim viaja hacia el oeste. El muslo derecho viaja de acuerdo al orden de que el muslo derecho viene antes que el muslo izquierdo, que es Dan. Por lo tanto Dan viaja al último. De esta manera, El Zohar nos habla de la formación del “campo de Israel en el desierto”, es decir, de la formación del alma en su desarrollo de los niveles 0-1-2 del deseo (Galgalta Eynaim), del logro de las cualidades de Biná y de cómo las 12 piezas que componen el sistema del alma colectiva (llamado las “12 tribus de Israel”) necesitan avanzar, a lo largo de los grados, en “tres líneas”. En el alma hay términos tales como “banderas”, grupos separados o “campamentos”, “mujeres”, “ancianos” y “niños” los cuales van en la parte delantera o en la parte trasera. Todos estos son los diferentes deseos dentro de una persona: organizados, interconectados y en continua actualización de su corrección; de esta forma pasamos de un “campo” a otro, de un grado espiritual al siguiente. En cada momento, existe un orden en particular que, cada “campo” en movimiento (“manos”, “patas”, “cabeza,” “torso”, “extremidades”, o líneas y Sefirot) debe seguir, conectando sus partes entre sí con el fin de avanzar. Por ello, la Torá habla de lo que está sucediendo en los campos; de todos los problemas y eventos que tienen lugar allí, es decir, habla sobre la revelación de nuevos mínimos en el ego del alma común, de cómo corregirlo y avanzar por él. De esto trata la historia.
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