A la Torá se la llama tanto el “elíxir de vida” como “una poción de muerte”. La persona que se corrige, deseando ser equivalente con el Creador y percibir la parte oculta de la realidad, emplea el método que se denomina la “Torá“. Es un programa especial que se encuentra en la naturaleza. En última instancia, corregimos nuestros instrumentos de percepción. Sólo percibimos una parte menor de la realidad con nuestros cinco sentidos, pero podemos percibir otra parte de la realidad con el nuevo sentido que construimos con el otorgamiento hacia fuera, en lugar del consumo. El método de corrección no rompe nada. Sólo complementa. Nos permite adquirir el poder de otorgamiento y experimentar el Mundo de Infinito, es decir, la realidad ilimitada. Cuando lo usamos correctamente, revelamos la naturaleza en su plenitud, junto con nuestra verdadera existencia. Sentimos no solamente nuestra existencia inútil en un cuerpo temporal, sino la otra parte de la realidad, el mundo espiritual. Sin embargo, existe un peligro: el uso incorrecto del método. Revelamos una fuerza especial en la naturaleza que previamente no sabíamos que existía. Esta fuerza se llama la “Luz“. Su influencia puede ser tanto positiva como negativa. Cuando aspiro al amor por los otros (la unidad) desde el principio, esta influencia de la fuerza está dirigida de la misma manera. Sin embargo, si no me enfoco en la unidad justo desde el principio, entonces esta fuerza incrementa el odio en mí. De esta manera, la Luz me ayuda cuando la empleo para lo que está destinada y si no la uso así, entonces mi egoísmo crece para desplegar mi odio hacia los otros. Todo depende de la manera en que intento usar la fuerza de la Torá. Por esto no hay coerción en el desarrollo espiritual. Después de todo, si una persona no está lista para aspirar a su corrección, puede infligirse daño. Lamentablemente, a nuestro alrededor vemos muchos ejemplos de un estudio incorrecto de la Torá.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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13.10.10
Una acción dual con un solo propósito
A la Torá se la llama tanto el “elíxir de vida” como “una poción de muerte”. La persona que se corrige, deseando ser equivalente con el Creador y percibir la parte oculta de la realidad, emplea el método que se denomina la “Torá“. Es un programa especial que se encuentra en la naturaleza. En última instancia, corregimos nuestros instrumentos de percepción. Sólo percibimos una parte menor de la realidad con nuestros cinco sentidos, pero podemos percibir otra parte de la realidad con el nuevo sentido que construimos con el otorgamiento hacia fuera, en lugar del consumo. El método de corrección no rompe nada. Sólo complementa. Nos permite adquirir el poder de otorgamiento y experimentar el Mundo de Infinito, es decir, la realidad ilimitada. Cuando lo usamos correctamente, revelamos la naturaleza en su plenitud, junto con nuestra verdadera existencia. Sentimos no solamente nuestra existencia inútil en un cuerpo temporal, sino la otra parte de la realidad, el mundo espiritual. Sin embargo, existe un peligro: el uso incorrecto del método. Revelamos una fuerza especial en la naturaleza que previamente no sabíamos que existía. Esta fuerza se llama la “Luz“. Su influencia puede ser tanto positiva como negativa. Cuando aspiro al amor por los otros (la unidad) desde el principio, esta influencia de la fuerza está dirigida de la misma manera. Sin embargo, si no me enfoco en la unidad justo desde el principio, entonces esta fuerza incrementa el odio en mí. De esta manera, la Luz me ayuda cuando la empleo para lo que está destinada y si no la uso así, entonces mi egoísmo crece para desplegar mi odio hacia los otros. Todo depende de la manera en que intento usar la fuerza de la Torá. Por esto no hay coerción en el desarrollo espiritual. Después de todo, si una persona no está lista para aspirar a su corrección, puede infligirse daño. Lamentablemente, a nuestro alrededor vemos muchos ejemplos de un estudio incorrecto de la Torá.
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