El mundo de la restricción es Maljut, quien se restringe a sí misma y reclama: “Ya no quiero recibir más; deseo solamente otorgar. Continuaré recibiendo pero con la condición de que sea capaz de hacerlo con el fin de otorgar y llegar a ser similar al Creador, la Luz.” Este es el ultimátum de Maljut y nosotros no podemos sino estar de acuerdo con aquello si deseamos estar juntos con el Creador, con la Luz Superior. Actualmente estoy en un estado donde estoy dispuesto a recibir cualquier cosa que el Creador me ofrezca: ¡Dámelo y cuanto más mejor! Así que, dicta mi egoísmo, el deseo de recibir placer. Pero yo no miro al Creador ya que Maljut del Mundo del Infinito, todo el enorme deseo restringido de recibir, se encuentra entre nosotros. Es por esto que no recibo nada. Aunque yo acoja todo con un gran deseo. Sólo si estoy de acuerdo con restringirme a mí mismo y pongo una pared delante de mí, entonces no me molesta saber cuánta Luz del Creador viene a mí y no recibo nada para mí mismo, a esta medida, empezaré a sentir que alguien se encuentra en mi delante. Si alcanzo el estado donde, además de la Primera Restricción (Tzimtzum Alef, TA), yo poseo una pantalla anti-egoísta, digamos así, de 10 onzas, entonces el Creador revelará 10 onzas de sí y me iluminará con “10 onzas” de la Luz llamada Nefesh. Si mi pantalla (deseo de otorgar) incrementa 1 libra, entonces el Creador se revelará con “1 libra “de la Luz llamada Ruaj. Así es como se miden los niveles espirituales. Siempre debo permanecer bajo la restricción y la pantalla ya que esta me hace similar al Anfitrión.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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25.11.10
Un ultimátum al Creador
El mundo de la restricción es Maljut, quien se restringe a sí misma y reclama: “Ya no quiero recibir más; deseo solamente otorgar. Continuaré recibiendo pero con la condición de que sea capaz de hacerlo con el fin de otorgar y llegar a ser similar al Creador, la Luz.” Este es el ultimátum de Maljut y nosotros no podemos sino estar de acuerdo con aquello si deseamos estar juntos con el Creador, con la Luz Superior. Actualmente estoy en un estado donde estoy dispuesto a recibir cualquier cosa que el Creador me ofrezca: ¡Dámelo y cuanto más mejor! Así que, dicta mi egoísmo, el deseo de recibir placer. Pero yo no miro al Creador ya que Maljut del Mundo del Infinito, todo el enorme deseo restringido de recibir, se encuentra entre nosotros. Es por esto que no recibo nada. Aunque yo acoja todo con un gran deseo. Sólo si estoy de acuerdo con restringirme a mí mismo y pongo una pared delante de mí, entonces no me molesta saber cuánta Luz del Creador viene a mí y no recibo nada para mí mismo, a esta medida, empezaré a sentir que alguien se encuentra en mi delante. Si alcanzo el estado donde, además de la Primera Restricción (Tzimtzum Alef, TA), yo poseo una pantalla anti-egoísta, digamos así, de 10 onzas, entonces el Creador revelará 10 onzas de sí y me iluminará con “10 onzas” de la Luz llamada Nefesh. Si mi pantalla (deseo de otorgar) incrementa 1 libra, entonces el Creador se revelará con “1 libra “de la Luz llamada Ruaj. Así es como se miden los niveles espirituales. Siempre debo permanecer bajo la restricción y la pantalla ya que esta me hace similar al Anfitrión.
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