Si, en vez de enfocarnos en cada niño individualmente (quién es y que hace), cambiamos a un énfasis específico en la conexión de los niños entre sí y en su relación con los adultos, y si en el proceso de educación facilitamos la conexión de una persona con su entorno, entonces él va a evolucionar internamente de forma correcta también. De hecho, todas nuestras cualidades internas, inclinaciones, y genes no son asuntos de corrección. Se nos dan sólo para estar en contacto con otras personas. Este sistema entero fue creado completamente opuesto a su estado actual. Nosotros fuimos fusionados en un deseo común a tal grado que ninguno de nosotros fue notable o percibido en absoluto. Sólo después de la ruptura de este sistema nos dividimos en “yo”, “tú” y “él”. Por lo tanto, nuestras personalidades no requieren ninguna corrección. Desaparecerán a medida que creemos lazos correctos y nos incorporemos en los demás. Sólo estas conexiones o ausencia de las mismas definen cómo una persona es vista por la sociedad, la forma en la cual trabaja correctamente y se realiza a sí mismo en ella.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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12.12.10
La base del desarrollo correcto
Si, en vez de enfocarnos en cada niño individualmente (quién es y que hace), cambiamos a un énfasis específico en la conexión de los niños entre sí y en su relación con los adultos, y si en el proceso de educación facilitamos la conexión de una persona con su entorno, entonces él va a evolucionar internamente de forma correcta también. De hecho, todas nuestras cualidades internas, inclinaciones, y genes no son asuntos de corrección. Se nos dan sólo para estar en contacto con otras personas. Este sistema entero fue creado completamente opuesto a su estado actual. Nosotros fuimos fusionados en un deseo común a tal grado que ninguno de nosotros fue notable o percibido en absoluto. Sólo después de la ruptura de este sistema nos dividimos en “yo”, “tú” y “él”. Por lo tanto, nuestras personalidades no requieren ninguna corrección. Desaparecerán a medida que creemos lazos correctos y nos incorporemos en los demás. Sólo estas conexiones o ausencia de las mismas definen cómo una persona es vista por la sociedad, la forma en la cual trabaja correctamente y se realiza a sí mismo en ella.
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