Rabash, “Qué es un pecado grande o pequeño en el trabajo”: el valor del otorgamiento está determinado por aquel a quien otorgamos. Si una persona le otorga a un pequeño rey, es un trabajo pequeño. Pero si una persona le otorga a un gran rey, su otorgamiento adquiere valor y le trae un gran placer.: Es correcto. Antes que nada, el valor depende solamente de ti. El Creador existe, y lo revelas o no lo revelas. Depende de ti. ¿Tienes un “sensor” para detectarlo? Ese es el problema. Hablando en general, ¿qué significa, “valorar al Creador”? Rabash cita a Rambam al explicar cómo al principio de este camino una persona lleva un proceso considerado como Lo Lishmá (no por su Nombre). En otras palabras, valoro al Rey si al estar cercano a Él, gano más. Como en nuestro mundo, mido Su valor con respecto al placer que puedo recibir de Él. ¿Qué hace entonces que cambien mis valores? Es la Luz que Reforma. Si, por medio del grupo continúo pensando acerca del cambio que debe ocurrir en mí, esperando la llegada de la Luz como un gallo que ansía el alba en lugar de temerla como lo hace un murciélago, entonces vienen los cambios y comienzo a apreciar al Superior porque Él es un Dador, no porque puedo ganarme lo que Él me dará. Ahora lo valoro porque Él da; valoro el otorgamiento, pero no el otorgamiento hacia mí, sino la propiedad de otorgamiento en sí. Deseo ser similar a esta. Esta nueva escala de valores cambia grandemente a una persona. El Superior se vuelve realmente más Alto para él: exaltado por naturaleza, el Rey, cuyo valor está en el hecho de que Él es un Dador. En ese caso, miro hacia el Superior no porque recibo de Él sino porque puedo volverme como Él. Quiero que me dé Su atributo, que me permita ser similar, más cercano a Él ya que la cercanía está determinada explícitamente por similitud de cualidades, no por cuánto puedo ganar de Él. La entera diferencia entre corporalidad y espiritualidad está en nuestra actitud hacia el Superior. ¿Le pedimos a Él que nos reforme? El Creador está en reposo absoluto y ahora todo depende de nosotros: Si deseamos cambiar en Su Luz, cambiaremos. Si deseamos llegar a ser como Él en sus propiedades, lo haremos, hasta el punto de la completa adhesión, amor absoluto.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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31.12.10
¿Por qué debo valorar al Superior?
Rabash, “Qué es un pecado grande o pequeño en el trabajo”: el valor del otorgamiento está determinado por aquel a quien otorgamos. Si una persona le otorga a un pequeño rey, es un trabajo pequeño. Pero si una persona le otorga a un gran rey, su otorgamiento adquiere valor y le trae un gran placer.: Es correcto. Antes que nada, el valor depende solamente de ti. El Creador existe, y lo revelas o no lo revelas. Depende de ti. ¿Tienes un “sensor” para detectarlo? Ese es el problema. Hablando en general, ¿qué significa, “valorar al Creador”? Rabash cita a Rambam al explicar cómo al principio de este camino una persona lleva un proceso considerado como Lo Lishmá (no por su Nombre). En otras palabras, valoro al Rey si al estar cercano a Él, gano más. Como en nuestro mundo, mido Su valor con respecto al placer que puedo recibir de Él. ¿Qué hace entonces que cambien mis valores? Es la Luz que Reforma. Si, por medio del grupo continúo pensando acerca del cambio que debe ocurrir en mí, esperando la llegada de la Luz como un gallo que ansía el alba en lugar de temerla como lo hace un murciélago, entonces vienen los cambios y comienzo a apreciar al Superior porque Él es un Dador, no porque puedo ganarme lo que Él me dará. Ahora lo valoro porque Él da; valoro el otorgamiento, pero no el otorgamiento hacia mí, sino la propiedad de otorgamiento en sí. Deseo ser similar a esta. Esta nueva escala de valores cambia grandemente a una persona. El Superior se vuelve realmente más Alto para él: exaltado por naturaleza, el Rey, cuyo valor está en el hecho de que Él es un Dador. En ese caso, miro hacia el Superior no porque recibo de Él sino porque puedo volverme como Él. Quiero que me dé Su atributo, que me permita ser similar, más cercano a Él ya que la cercanía está determinada explícitamente por similitud de cualidades, no por cuánto puedo ganar de Él. La entera diferencia entre corporalidad y espiritualidad está en nuestra actitud hacia el Superior. ¿Le pedimos a Él que nos reforme? El Creador está en reposo absoluto y ahora todo depende de nosotros: Si deseamos cambiar en Su Luz, cambiaremos. Si deseamos llegar a ser como Él en sus propiedades, lo haremos, hasta el punto de la completa adhesión, amor absoluto.
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