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27.12.10

Reflexiones del día 22/12/10

No hay nada fuera de nosotros que tengamos que corregir, lo que hay que corregir se halla en nuestra interioridad – el Adam que hay en el hombre. Abraham – misericordia, es el atributo primario que tenemos que adquirir para parecernos al Creador. El primer atributo que adquirimos en la espiritualidad es el atributo de misericordia, que con su ayuda el Kli (vasija) está capacitado para recibir la Luz de Jojmá. "Nombre Santo" – es el modelo del deseo de recibir, que trabaja para otorgar. La sabiduría de la Cabalá se denomina "sabiduría del corazón", porque sólo en el deseo corregido se puede sentir. Nosotros no sentimos la Divinidad, en consecuencia tampoco sentimos dónde nos encontramos. Eso es lo que por ahora tenemos; este es el estado del rompimiento y caída de las Klipot (cáscaras), y si surge en nosotros algún otorgamiento hacia el Creador, es para sacar provecho de Él – cuándo estaré bien - y no otorgarle a Él. Este es el estado más bajo – en el cual nos hallamos en el sopor y "no nos importa" nada. Todos los mundos existen sólo a condición de que yo los estimule, que quiera establecer comunicación con el Creador y entonces entre nosotros Le construiremos la conexión, llamada "mundos". El gran problema en nuestro mundo es que no diferenciamos entre los niveles inanimado, vegetal, animal y hablante en el hombre. El intento de corregir el nivel del Adam del mismo modo en que corregimos los niveles inanimado, vegetal y animado en nuestro mundo, es el mayor error. La humanidad no comprende el límite – que no tenemos Kelim en nivel de hablante. No tenemos la capacidad de corregir el nivel de hablante con lo que tenemos. El nivel de Adam que hay en nosotros está más elevado que el resto de los niveles – inanimado, vegetal y animado, y por lo tanto al no corregir el nivel de hablante, también destruimos todos los niveles correctos. Nos está permitido hacer todo en los niveles inanimado, vegetal y animado, con la condición de que lo hacemos para alcanzar la corrección del mundo y la nuestra. Y si no lo hacemos con la intención correcta, esto da lugar a la destrucción. El sufrimiento en el mundo se detendrá sólo con la condición de que nosotros, los poseedores de la Torá, los poseedores del método, nos corrijamos, elevemos la importancia de la Fuerza Superior – la fuerza de otorgamiento, de amor al prójimo, y entonces a través nuestro se difundirá la Luz, esta Fuerza Superior, también a los que los une la adversidad, la dificultad, que no comprenden pero sufren, y a partir de esto se unen y participan en la idea. Todo en el mundo, incluso lo más nocivo, debe permanecer como es. Hoy en día llegamos al estado en el que tanto los que descubren en ellos las Reshimot (reminiscencias) exteriores como los que descubren en ellos las Reshimot interiores, comienzan a acercarse unos a otros. Por lo tanto, hoy, los que desean desarrollar su alma, se acercan también a los que tienen preguntas existenciales, incluso sin el punto en el corazón. Debemos aspirar a destruir el sufrimiento en el plano material y transferirlo al nivel espiritual. Porque de acuerdo a nuestra naturaleza, si no estamos abastecidos a nivel físico, no somos capaces de trabajar en el nivel espiritual.

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