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Reflexiones del día 24/12/10

Nuestro mundo se creó a partir de una chispa de Luz que descendió desde Arriba y gracias a ella vivimos, es posible lograr más que ella sólo con el fin de otorgar, dado que no es posible poseer dentro del deseo de recibir más que esa chispa. La sensación de vida no se mide de acuerdo a la carencia o la satisfacción, sino del encuentro entre la carencia y la abundancia, de acuerdo a la diferencia entre una y la otra. Por lo tanto un Kli (vasija) lleno o un Kli vacío no es bueno, sino el Kli frente a la Luz y entre ellos el encuentro. La espiritualidad está construida sobre el Kli especial, en el que nos mantenemos por encima de la carencia. La persona necesita trascender por encima de su deseo de recibir y construir un Kli de otorgamiento y en él recibir la posibilidad de estar todo el tiempo en contacto con el placer y no apagar la carencia, sino por el contrario – con la ayuda del contacto con el placer acrecentar la carencia aún más y más,  así sin límite. Esto se llama "trabajo en tres líneas" en "Zivug deHakaá (acoplamiento mientras que golpea) sin pausa" y esto se llama la sensación de vida eterna, porque en nosotros la vida termina debido a que no tenemos la capacidad de sostener este punto, este momento. La realidad en la que vivimos es una realidad ficticia, como un sueño, como estar sin conocimiento. La vida verdadera se descubre cuando el hombre posee la Luz – tiene resistencia, todo el tiempo se mantiene tanto como puede en la distinción entre la Luz y la carencia,  no rechaza completamente la Luz, sino que la mantiene para otorgar y entonces todo el tiempo tiene la carencia correcta entre el combustible que se relaciona con la pantalla y la Luz que mantiene el combustible de manera óptima. Si se alcanza esto, se siente la vida, eterna, plena y esto es lo que tenemos ante nosotros, esta oportunidad. La persona no necesita el ascetismo – nuestro camino es un camino sin ascetismo, el progreso en él sólo se realiza a través de la Luz que reforma. Nosotros debemos tratar de atraer en el grupo esta Luz que nos corrige por medio del estudio, de la intención correcta. La sabiduría de la Cabalá no exige nada de la persona, salvo estudio e intención. Por lo tanto nosotros sólo organizamos las condiciones adecuadas para que la Luz influya sobre nosotros. La Luz influye sólo dentro de la conexión entre las almas, debido a que desde allí desaparece en el rompimiento. Por lo tanto nuestro trabajo es la conexión – que yo esté dispuesto a conectarme con los demás y entonces sentiré la Luz como resultado que surge dentro de la conexión. El análisis del hombre, como todo análisis en la espiritualidad, debe realizarse en la materia, en los objetos claros que permitan ser clasificados y medidos. Para eso nos hallamos en este mundo, tenemos que armar en él un grupo y dentro de él tratar de poner en práctica las mismas leyes espirituales que queremos poner en práctica en relación al Creador. El Creador es en definitiva la conexión que alcanzas en la sociedad. La oración no se realiza desde el Sidur (libro de oraciones) sino desde el corazón. La oración es el trabajo en el corazón,  no lo que nos escribieron los grandes Cabalistas, la gente de la Gran Asamblea. Ellos escribieron correctamente, pero nosotros debemos relacionarnos a sus escritos como un libro de estudio. Si la realización de una acción sin intención es indispensable para la existencia de la vida física, yo debo realizar las mismas acciones también sin intención. Pero si eso sobrepasa lo indispensable, me está prohibido realizar dicha acción, porque con eso deterioro el mundo, me alejo de la espiritualidad y atraigo dificultades. "Galut" (exilio) – es el estado en el que realizamos acciones sin intención. "Gueulá" (redención) – es el regreso a las acciones con intención.

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