El grupo debe trabajar continuamente con cada amigo y los amigos deben trabajar con el grupo. Esto es lo que se requiere de una persona. Cuando organizamos todo correctamente, aceleramos el tiempo, y entonces sentimos el desarrollo realmente. Pero cuando no, el desarrollo nos arrastra muy lentamente. Perdemos el arraigo de la causa y el propósito, somos incapaces de distinguir los estados en el camino y todo sucede sin fuerza interior, una acción interior, que debe impulsar nuestro avance. es por eso que debemos contar los estados, grados, etapas y acciones que realizamos. Necesitamos asegurarnos de que nuestro deseo depende de nosotros: no del individuo, sino del entorno. La espiritualidad sólo existe en los Kelím (vasijas, deseos) que están “situadas” entre las personas. Supongamos que tenemos un filtro especial que nos ayuda a ver los deseos de la gente. Entonces ponemos otro filtro y en vez de ver sus deseos personales, descubrimos sus deseos comunes que se extienden entre ellos. Estos deseos son el Kli espiritual. Los deseos no pueden existir por separado en cada persona individual, sólo pueden ser despertados a través de una acción común, una garantía mutua, el principio de “no hagas a los demás lo que no deseas que otros te hagan a ti” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Esencialmente, construimos el Kli al mover estos deseos de una etapa a otra. Esta es la “mitad de la obra” que es la responsabilidad de la criatura. Aunque esto no se refiere a los deseos reales. Cuando nos dirigimos al grupo, vemos que nadie tiene un deseo dirigido hacia la meta espiritual. Sin embargo, podemos despertar una apelación, una oración común, y esto provocará la Luz que da forma a nuestro Kli. Y entonces, en la medida de su deseo, el Kli comienza a demandar la corrección de forma colectiva, como grupo y se convierte en un alma (Neshamá). Un “alma” no es una sensación de personal, individual interna, es una sensación compartida que vive entre todos. En el mundo corporal, pensamos que cada uno de nosotros es un Kli. Pero en la espiritualidad, es al revés: Un Kli es lo que es común entre nosotros. La corporalidad es el Kli de recepción que lo absorbe todo, mientras que la espiritualidad es un Kli de otorgamiento que emite otorgamiento exterior. Las mediciones son realizadas siempre en el exterior y es por eso que somos incapaces de reconocer el mundo espiritual, somos incapaces explicar, revelar y percibirlo. Esto se debe a que, todo es evaluado sólo en función de la colectividad, de la fuerza mutua.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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29.1.11
Un alma no es lo que pensabas que era
El grupo debe trabajar continuamente con cada amigo y los amigos deben trabajar con el grupo. Esto es lo que se requiere de una persona. Cuando organizamos todo correctamente, aceleramos el tiempo, y entonces sentimos el desarrollo realmente. Pero cuando no, el desarrollo nos arrastra muy lentamente. Perdemos el arraigo de la causa y el propósito, somos incapaces de distinguir los estados en el camino y todo sucede sin fuerza interior, una acción interior, que debe impulsar nuestro avance. es por eso que debemos contar los estados, grados, etapas y acciones que realizamos. Necesitamos asegurarnos de que nuestro deseo depende de nosotros: no del individuo, sino del entorno. La espiritualidad sólo existe en los Kelím (vasijas, deseos) que están “situadas” entre las personas. Supongamos que tenemos un filtro especial que nos ayuda a ver los deseos de la gente. Entonces ponemos otro filtro y en vez de ver sus deseos personales, descubrimos sus deseos comunes que se extienden entre ellos. Estos deseos son el Kli espiritual. Los deseos no pueden existir por separado en cada persona individual, sólo pueden ser despertados a través de una acción común, una garantía mutua, el principio de “no hagas a los demás lo que no deseas que otros te hagan a ti” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Esencialmente, construimos el Kli al mover estos deseos de una etapa a otra. Esta es la “mitad de la obra” que es la responsabilidad de la criatura. Aunque esto no se refiere a los deseos reales. Cuando nos dirigimos al grupo, vemos que nadie tiene un deseo dirigido hacia la meta espiritual. Sin embargo, podemos despertar una apelación, una oración común, y esto provocará la Luz que da forma a nuestro Kli. Y entonces, en la medida de su deseo, el Kli comienza a demandar la corrección de forma colectiva, como grupo y se convierte en un alma (Neshamá). Un “alma” no es una sensación de personal, individual interna, es una sensación compartida que vive entre todos. En el mundo corporal, pensamos que cada uno de nosotros es un Kli. Pero en la espiritualidad, es al revés: Un Kli es lo que es común entre nosotros. La corporalidad es el Kli de recepción que lo absorbe todo, mientras que la espiritualidad es un Kli de otorgamiento que emite otorgamiento exterior. Las mediciones son realizadas siempre en el exterior y es por eso que somos incapaces de reconocer el mundo espiritual, somos incapaces explicar, revelar y percibirlo. Esto se debe a que, todo es evaluado sólo en función de la colectividad, de la fuerza mutua.
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