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9.5.11

En nuestra difusión, ¿podemos describir al Creador como una fuerza de unificación y usar como un ejemplo la unidad de nuestros órganos corporales?

No, la unificación es un medio, no el fin. Todos los órganos del cuerpo están soldados juntos, trabajan en armonía, y se complementan entre sí, y cada uno se anula a sí mismo para unificarse y servir a los demás. Debido a esto, el cuerpo se convierte en un sistema integral, que despierta una fuerza especial que pertenece a la dimensión más alta: la fuerza de la vida. No se trata simplemente de una existencia material en el nivel animado, sino de un estado superior del ser, el alcance de la totalidad del cuerpo y su propósito. ¿De dónde viene esto? Inicialmente, a través de las cuatro fases de la Luz Directa, todo lo que desciende de la fase raíz a la cuarta fase. Y entonces, al alcanzar la unidad, el cuarto estado asciende a la fuerza que creó esta totalidad con la cual empezó, es decir, que se remonta a la fase raíz. Esta es una regla universal: Al completar un grado inferior, se llega al inicio del siguiente. Por eso, cuando nos unimos, podemos alcanzar una fuerza superior. La plenitud es una vasija, y la fuerza que revelamos en ella, es el Creador.

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