El hombre fue creado con el deseo de recibir placer para sí mismo llamado “el deseo de recibir para beneficio propio”. Se nos dice que uno tiene que anular ese deseo de recibir y adquirir un nuevo Kli (vasija) [deseo] llamado “el deseo de otorgar”. No todas las personas se ven recompensadas con él, es decir, con la capacidad de adquirir Kelím (vasijas) [deseos] adecuados para que habite en ellos la Luz superior [para que el Creador sea revelado]. Para que uno alcance el deseo de otorgar, dijeron nuestros sabios (Kidushín 30), “He creado la inclinación al mal [el egoísmo de una persona], que He creado para que ello la Torá como una especia [una adición al egoísmo en forma de intención "con el fin de otorgar"], lo que significa que especialmente a través de la Torá [estudiando con el fin de corregirse a sí mismo], uno [la persona] puede alcanzar los Kelím de otorgamiento.

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