El hombre no enfrenta dos opciones, sino uno solamente. No estamos en una encrucijada, con la necesidad decidir si ir hacia la derecha o hacia la izquierda. ¡No hay tal cosa! Estoy en una carretera recta, y mi única elección es si acelero mi avance o no. Si estoy moviéndome muy lentamente, entonces cada momento recibo golpes de cada bache en esta carretera en mal estado que está llena de baches, donde los animales salvajes pueden atacarme a cada paso, y hay una multitud de problemas, e incluso me esperan guerras. O puedo tomar un helicóptero y volar sobre la carretera. Eso depende de mí. Sin embargo, la dirección sigue siendo la misma, y la meta que alcanzamos es la misma. Y aunque se nos dice que podemos salirnos del camino, esto no se refiere a desviarnos de la carretera en sí, sino a rehusarnos por nuestra cuenta a viajar a alta velocidad. En ese caso, yo avanzo de acuerdo con el motor del programa de creación, el cual es llamado “a su debido tiempo” (Beito), y en cada paso recibo problemas, golpes, guerras, penurias, enfermedades y crisis, todo lo que se trasluce en nuestras vidas, en todas las manifestaciones posibles del deseo de disfrutar. De hecho, tiene que mostrarme todos estos problemas para que estos y la desesperación me obliguen a “refinarme” y a dejan de desear sentir placer en tales estados. Eso es suficiente para corregir el deseo de disfrutar en este primer grado: en el nivel animado.
Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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6.7.11
¿Dónde está mi libertad de elección? ¿Cómo puedo decidir entre dos opciones?
El hombre no enfrenta dos opciones, sino uno solamente. No estamos en una encrucijada, con la necesidad decidir si ir hacia la derecha o hacia la izquierda. ¡No hay tal cosa! Estoy en una carretera recta, y mi única elección es si acelero mi avance o no. Si estoy moviéndome muy lentamente, entonces cada momento recibo golpes de cada bache en esta carretera en mal estado que está llena de baches, donde los animales salvajes pueden atacarme a cada paso, y hay una multitud de problemas, e incluso me esperan guerras. O puedo tomar un helicóptero y volar sobre la carretera. Eso depende de mí. Sin embargo, la dirección sigue siendo la misma, y la meta que alcanzamos es la misma. Y aunque se nos dice que podemos salirnos del camino, esto no se refiere a desviarnos de la carretera en sí, sino a rehusarnos por nuestra cuenta a viajar a alta velocidad. En ese caso, yo avanzo de acuerdo con el motor del programa de creación, el cual es llamado “a su debido tiempo” (Beito), y en cada paso recibo problemas, golpes, guerras, penurias, enfermedades y crisis, todo lo que se trasluce en nuestras vidas, en todas las manifestaciones posibles del deseo de disfrutar. De hecho, tiene que mostrarme todos estos problemas para que estos y la desesperación me obliguen a “refinarme” y a dejan de desear sentir placer en tales estados. Eso es suficiente para corregir el deseo de disfrutar en este primer grado: en el nivel animado.
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