Es imposible disfrutar de manera egoísta. Un placer de momento quiere penetrar en el deseo, sentimos su contacto por tan solo un corto momento y luego inmediatamente el deseo va desapareciendo. Con pequeños placeres nosotros no experimentamos una sensación muy intensa de modo que, durante el contacto entre el deseo y el placer, inmediatamente los dos se extinguen el uno al otro. Ambos desaparecen y se anulan. Pero en los grandes placeres, en los cuales la persona aspira muy fuertemente y sueña por un largo tiempo, o en placeres especiales tales como el sexo o la habilidad artística sofisticada, la persona siente de inmediato que el placer viene por una fracción de segundo y luego desaparece. Y nosotros nos preguntamos: ¿Por qué? Porque el deseo egoísta y el placer no están destinados inicialmente a existir uno dentro del otro. El deseo de disfrutar no puede contener placer en el interior de sí mismo. Los dos son opuestos por naturaleza y por lo tanto ¡no esperen que alguna vez ellos puedan estar juntos!
Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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10.11.11
El egoísmo y el placer son incompatibles
Es imposible disfrutar de manera egoísta. Un placer de momento quiere penetrar en el deseo, sentimos su contacto por tan solo un corto momento y luego inmediatamente el deseo va desapareciendo. Con pequeños placeres nosotros no experimentamos una sensación muy intensa de modo que, durante el contacto entre el deseo y el placer, inmediatamente los dos se extinguen el uno al otro. Ambos desaparecen y se anulan. Pero en los grandes placeres, en los cuales la persona aspira muy fuertemente y sueña por un largo tiempo, o en placeres especiales tales como el sexo o la habilidad artística sofisticada, la persona siente de inmediato que el placer viene por una fracción de segundo y luego desaparece. Y nosotros nos preguntamos: ¿Por qué? Porque el deseo egoísta y el placer no están destinados inicialmente a existir uno dentro del otro. El deseo de disfrutar no puede contener placer en el interior de sí mismo. Los dos son opuestos por naturaleza y por lo tanto ¡no esperen que alguna vez ellos puedan estar juntos!
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