El temor es siempre el miedo a perder algo. Después de todo, yo no soy
más que el deseo de disfrutar. ¿A qué le teme este deseo? A que algo que
posee desaparezca de él, o a no ser capaz de adquirir algo a lo que
realmente aspira. En pocas palabras, se trata del miedo a una pérdida. La confianza se contrapone al ego, al
deseo de disfrutar. Es la confianza de que yo no sentiré ninguna
carencia, que siempre existo dentro de mis amigos, que siempre estaré
satisfecho con ellos en todo sentid y que, indudablemente alcanzaré la
Luz superior que nos llenará. Nada me molestará una vez que me eleve
por encima del ego. Tenemos que llegar al atributo de otorgamiento. El atributo de otorgamiento es la sensación de absoluta confianza. Yo no siento ninguna carencia, ya no tengo dudas, preocupaciones ni temores. Este es el estado de Jafetz Jesed,
(aquel que no desea nada para sí mismo), como en la parábola del hombre
justo que vive en el bosque sin siquiera una camisa. Él no necesita
nada. En este caso, no tengo problemas. Me separo de mi deseo de disfrutar. Al hacer esto, yo adquiero confianza en el estado de Jafetz Jesed. ¿Por qué la confianza es llamada el ropaje de la Luz? Es debido a que la Luz de Jassadim (misericordia) es la vestidura de la Luz de Jojma (sabiduría). Esto es exactamente lo que necesito. Otra palabra para la Luz de Jassadim es confianza. La separación del ego, el grado de separación, es conocida como confianza. Cuanto más avanzo, más crece mi ego de
acuerdo con el principio de “el que es mayor que su amigo, su deseo es
más grande que él”. Cada vez, se me da un ego mayor, incluso
preocupaciones y penas aún mayores. Mientras yo me elevo por encima de
esto, adquiero una mayor cualidad de Jesed. Esto significa que
adquiero una mayor confianza. Yo no dependo de mi deseo de disfrutar. No
estoy preocupado por alguna pérdida ni por alcanzar algo. Cuando alcanzamos la espiritualidad, el grado de Jafetz Jesed,
dejamos de preocuparnos a tal punto que incluso dejamos de preocuparnos
por nosotros mismos en cuanto al hecho de si alcanzaremos la Luz Superior.
Este es un estado absolutamente opuesto: yo quería de una manera muy
fuerte alcanzar el mundo espiritual, adquirir el atributo de
otorgamiento, pensé que este me daría posibilidades ilimitadas. De
repente, descubro que yo no quiero nada. Estoy bien como estoy.
Entonces, empiezo a trabajar con el ego de una manera diferente. Hablaremos de estos estados avanzados,
pero nuestra primera parada es alcanzar un estado en el que yo me elevo
por encima de lo que tengo ahora, en el que me disuelvo en el grupo.
Entonces, yo realmente no siento ninguna carencia y puedo comenzar a
revelar la Luz superior. ¿Qué es la Luz superior? Es un grado del
otorgamiento de uno a los demás, la preocupación acerca de cuanto él
llena a los demás a través de sí mismo, en vez de estar preocupado por
cuanto recibe y cuanto llenado tiene. Resulta que empezamos a añadir una
nueva dimensión por encima del nivel que hemos alcanzado al elevarnos
por encima de nuestro ego. ¿Cuánto pasará a través de mí hacia los
otros? ¿Qué tan fuertemente nos conectaremos con nuestro Kli (vasija) común? Cada uno llena a todos los demás. Trata de pensar en ello de esta manera:
Nadie es capaz de esto por su cuenta, pero es posible al ayudarse unos a
otros, como está escrito: “Cada uno ayudó a su amigo”. Esta es la única
forma en la que se revela la vasija espiritual, el Kli. Es en
la interconexión, el cuidado y la ayuda. Esto no ocurre en ninguna
persona de forma individual, ella no será capaz de sentir la Luz. Individualmente, es posible separarse
del ego de uno y no desear nada. Pero cuando yo me elevo a un estado en
el que no deseo nada, ¿Cuál es el problema? ¿De qué me estoy perdiendo?
Carezco de la conexión con otros de toda la bondad, de la Luz superior,
de la transmisión que pasa a través de mí hacia ellos. Entonces, la Luz
se revela, pasa por mí y yo siento que mi otorgamiento
a los demás. Esto se convierte en nuestra vasija espiritual común
porque no hay nada dentro de mí, cuando estoy solo. Esto se forma
únicamente en la unidad entre nosotros. Ya sabemos que tenemos que trabajar con
estos estados de sensaciones mutuas. Tenemos que intentar un poco más,
sólo un poco y entonces sucederá. Debemos aferrarnos a este estado. En este momento, estamos empezando:
Todos están tratando de elevarse por encima de sí mismos, de conectarse
con otros en el corazón y la mente. Tenemos que inventar una cierta
dimensión superior donde todos existimos. Hemos logrado este estado en
el desierto de la Aravá. Hemos tenido esta sensación. Ahora, tenemos que
lograrla de nuevo. Tratemos de hacer lo siguiente: Cada
uno, elévese y conéctese con el deseo común, con la sensación común, el
pensamiento común, que se cierne sobre nosotros. No tengan la sensación
del cuerpo, más bien dejen que este “animal” viva cerca de nosotros,
como un perro cerca de su amo. Tenemos que estar conectados entre
nosotros en un deseo común, en confianza, donde existamos por encima de
nuestro ego. La Luz de Jassadim que nos llenará entonces, es el Kli para vestir la Luz de Jojma.

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