En la sabiduría de la Cabalá hay lugar para todos, porque en general esta no se ocupa de este mundo. Hay muchos caminos por los cuales la persona llega a la pregunta sobre el amor, la conexión. En nuestro mundo el amor es egoísta – yo quiero lograr algo para mí mismo, llenar mi deseo de recibir con algo que me gusta. Pero en la otra mitad de la realidad, la fuerza de otorgamiento, también existe la idea del amor y en ella su manifestación es – yo quiero llenar al otro. - Nosotros nos hallamos sólo en la parte de recepción de la realidad, debido a que somos el resultado del rompimiento de los Kelim (vasijas). Y en el punto del rompimiento se hallan los inanimados, los vegetales, los animados, que descienden y ascienden junto con la persona, de acuerdo al cambio que tiene que realizar y atravesar.
- Todas las religiones se desarrollaron dentro de la revelación de la fuerza de otorgamiento que existe en la naturaleza , todas en su fundamento, hablan sobre el amor y la conexión. Así era en un principio, pero con el tiempo, la evolución egoísta, se volvieron egoístas y se quedaron únicamente en la conservación de los ritos.
- Con el desarrollo egoísta, todos nuestros sistemas evolucionaron para que podamos alejarnos de los demás y dependamos uno del otro. Por lo tanto también cuando la persona llega hoy en día a la sabiduría de la Cabalá, le resulta difícil escuchar sobre el amor y la conexión.
- La cuestión del amor que revela la sabiduría de la Cabalá es un fundamento de la naturaleza – ni bueno ni malo, sólo algo existente en la naturaleza como fuerza principal y sin ella no hubiera existido en absoluto la fuerza de la vida, porque sólo por medio del otorgamiento mutuo y el equilibrio entre los dos se halla la existencia, incluso al nivel inanimado.
- La persona se diferencia de todo el sistema de la naturaleza – inanimado, vegetal y animado, en que en ella es muy prominente la fuerza de recepción, la fuerza del mal, la misma que no equilibra con la fuerza del bien. En esto se diferencia del nivel animado – toda la diferencia en nuestro crecimiento por encima del nivel animado, es el desarrollo de la fuerza del mal, el ego, que está exagerado, amplificado, por encima del nivel de equilibrio, hasta que lleguemos a la situación en la que necesitemos comenzar a equilibrar la fuerza de recepción con la fuerza de otorgamiento – por nosotros mismos, no como los niveles inanimado, vegetal y animado que se hallan en equilibrio dentro de la naturaleza.
- Todo el propósito de la persona es alcanzar el equilibrio con la naturaleza; con eso llega a la realización, descubre la fuerza del Creador y lleva el equilibrio a toda la naturaleza.
- Esa es la tarea que tenemos que realizar en los próximos años.
El amor es la fuerza de otorgamiento que equilibra la fuerza de recepción. Y precisamente en el equilibrio entre las dos, en la relación correcta entre ellas, nace la vida. Y ahora nos hallamos por debajo de la línea de la vida, porque no equilibramos la fuerza de recepción con la fuerza de otorgamiento. - El amor no es sencillamente la acción de dar, sino el punto de equilibrio entre la fuerza de otorgamiento y la fuerza de recepción. Y esto conduce a la vida espiritual, a la armonía, a la Divinidad.
- La persona es la que se encuentra entre dos fuerzas – recepción y otorgamiento y a ella tenemos que hacer crecer por nosotros mismos.
- Sólo puedo avanzar en la vida por medio del equilibrio entre la fuerza de otorgamiento y la fuerza de recepción y la falta de equilibrio entre las dos se revela en nuestro mundo como crisis. Todo crecimiento sin este equilibrio nos lleva a recibir cada vez más golpes y lo que tenemos que llevar a la humanidad es el conocimiento del sistema integrador. El equilibrio entre las dos fuerzas se llama "Israel", la línea media, la medida de Jacob.
- Durante el estudio del Zohar nosotros podemos atraer más Luz que reforma si nos hallamos en equivalencia con ella. Cuando me encuentro en la situación de que todavía no tengo la fuerza de otorgamiento, puedo parecerme a ella al conectarme con los demás, al actuar como si estuviera en otorgamiento, hasta cierto punto atraigo la fuerza de otorgamiento. Por lo tanto durante la lectura del Zohar, debemos pensar sobre la conexión entre nosotros, sobre la Arvut (garantía mutua), el otorgamiento recíproco, el mismo que se establece como un sistema por encima de nosotros y desde su interior recibiremos la Luz.
- La idea de la libertad es una idea básica – nosotros captamos las cosas en la medida que las vemos como independientes, que tienen actividad por sí mismas. No veo el propio asunto sino la medida de independencia que hay en él. Yo me relaciono con todos, en el nivel que sea, sólo de acuerdo al grado de libertad, de singularidad que hay en ellas.
- No tienes ninguna posibilidad de ser independiente plenamente, excepto que adquieras la forma del Creador. Y dado que lo que haces lo haces a través de tu deseo egoísta, tú no te anulas. De este modo nuestro ego en desarrollo nos ayuda a no dejar de existir.
- Nuestra primera percepción tiene que ser la de ser controlados completamente por la naturaleza – eso se llama conocimiento del mal. Y dentro de esto comienza a buscar la libertad, la verdadera personalidad, que se halla en la semejanza al Creador; no anularse hacia Él, sino convertirse en semejante a Él gradualmente, hasta ser como Él, no hay nada fuera de mí en toda la naturaleza.
- Lo que más me duele en la vida es cuando no existo. La carrera detrás del "Yo" es en la práctica toda nuestra vida – me quiero expresar a mí mismo, dominar sobre todos, ser más que todos. Y la sabiduría de la Cabalá es el método para llegar a eso – asemejarse al Creador y mediante eso llegar a la auténtica libertad.
- Quien llega a la sabiduría de la Cabalá tiene el punto inicial de elección, el comienzo de la Línea Media, que se expresa en la sensación de falta de libertad. Es en la práctica la pregunta sobre el significado de la vida.
- El concepto de libertad depende del desarrollo de la persona; la esclavitud es la existencia de algo que está situado en mí, que me encuentro bajo su dominio. Por lo tanto en la medida que la humanidad pueda reconocer su emplazamiento, exigirá la libertad en un grado mucho mayor.
- La verdadera libertad no reside en que pueda completar todas mis carencias con todo lo que hay, porque aún mis deseos no provienen de mí. Por lo tanto hasta que no lleguemos a alguna equivalencia con el Creador, no comprendemos qué es la verdadera libertad, porque el Creador es el primero y no hay nadie antes que Él. Y eso es lo que alcanzamos con nuestro desarrollo espiritual.
Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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