El entorno determina qué inclinaciones están más desarrolladas en una
persona (con respecto alnivel animal y al nivel del hombre), cómo las usamos y
cuál de ellas desarrollamos a un nivel mayor o menor. Si los padres ponen a su hijo en un
entorno en el que, digamos, la ciencia es valorada por encima de todo, entonces
no es ninguna sorpresa que el niño se impregne de su importancia y comience a
entender que el desarrollo en esa dirección es una empresa extremadamente
importante y honorable. E incluso cuando hasta entonces tenía sólo inclinaciones
rudimentarias por la ciencia, digamos, que solamente quería aprender algunas
cosas interesantes de la vida (que básicamente es un deseo compartido en común),
bajo la influencia del entorno, esas habilidades se desarrollaron en él de una
manera especial. En otras palabras, el entorno
circundante puede alterar el balance de mis inclinaciones dentro de mí y
desarrollar algunas de ellas más que otras. Yo mismo experimenté esto. Mis padres realmente
querían que desarrollara mis habilidades al máximo, lo mejor posible y por esa
razón me inscribieron en varios clubs de atletismo. Fui corredor, de 400 mts.
planos. Más tarde me enviaron a la escuela de música y entonces me familiaricé
con la música clásica, que aprecio hasta el día de hoy, la adoro y la entiendo
mejor que todos los otros tipos de música. Pero mis padres no le daban especial
importancia al teatro, por ejemplo y por lo tanto no me desarrollé en esa
dirección. Pero la ciencia y la tecnología eran muy importantes tanto como para
mis padres como para mí. Tengo un impulso natural de ocuparme en la ciencia. Y
recuerdo que por mi cuenta me uní a clubs infantiles donde se prestaba especial
atención al estudio de la física, astronomía y otras ciencias. Entregué todas
mis fuerzas y conocimientos a esto. En otras palabras, un niño se desarrolla bajo la
influencia del entorno: la influencia de los padres, el ambiente circundante, el
lugar donde vive el niño y las oportunidades que este ofrece. En última
instancia, todo esto desarrolla a una persona de una forma diversa; más aun,
parte de estas inclinaciones se desarrollan más, algunas menos, mientras que
otras son suprimidas por completo. El entorno en el cual una persona nace
y se desarrolla a través de todos los ejercicios de la niñez, lo restringe y
forma su libre albedrío. Y una persona continúa su vida así. Ni siquiera diría
que tenemos libre albedrío en esto. Tal vez un poco, pero incluso lo que está
ahí lo tomamos de nuestro entorno. Es un asunto de maneras o amigos que sucede
que están cerca de una persona como por accidente y lo impregnan con ciertos
valores. Además necesitamos reconocer la importancia de la
experiencia que acumulamos en todas nuestras vidas previas, de las así llamadas
reencarnaciones de las cuales recibimos Reshimot (genes de
información). Yendo de encarnación en encarnación, una persona lleva con él todo
su potencial de desarrollo acumulado. En otras palabras, tras nacer, una persona
no sólo se desarrolla a través de la influencia de una sociedad cada vez más
moderna, sino que dentro de un ser humano aparecen nuevas inclinaciones de
generación en generación, las cuales llamamos genes de información
(Reshimot) y él o ella se desarrollan bajo su influencia. Esto se
siente especialmente en nuestra época. Si observamos a los niños, vemos que
rápidamente comprenden cualquier objeto moderno mucho mejor que nosotros; es
como si hubieran nacido preparados para ello, habiendo hecho las aclaraciones
necesarias y presentando las cualidades que pueden ayudarlos a percibir el mundo
moderno. Al fin y al cabo, ¡vean cuán hábilmente manejan las computadoras, los
teléfonos móviles, u otras innovaciones! Pero con nosotros todo es diferente. Si
alguna vez necesito entender alguna tecnología nueva, confío más en mis hijos.
Es como si ya las hubieran manejado, parecen tener una habilidad nata para
sentir la naturaleza de esas cosas nuevas y entender cómo trabajar con ellas por
completo de forma natural ¡Es como si fueran “niños índigo” o
extraterrestres!. Tomando a eso niños como ejemplo, podemos ver que
evidentemente, existen genes de información, Reshimot, que evolucionan
y son transmitidos de generación en generación. Le llamamos a este proceso
reencarnación, pero en realidad, no hay nada místico en ello. Como estamos descubriendo hoy, todos estamos
conectados mutuamente y entre nosotros existe un campo común, del tipo del
campo gravitacional o magnético. Este es un campo de pensamientos y deseos que
nos enlaza a todos por encima del tiempo y la distancia. Existimos dentro de
este campo y de esta manera transferimos el uno al otro, o de generación en
generación, la información adquirida por nosotros. Por lo tanto, no es sorpresa
que nuestros cuerpos físicos, que existen dentro de este campo, detecten nueva
información y así una nueva generación inmediatamente queda preparada para
entrar correctamente a una nueva época.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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3.3.12
¿Cómo desarrollar las inclinaciones propias?
El entorno determina qué inclinaciones están más desarrolladas en una
persona (con respecto alnivel animal y al nivel del hombre), cómo las usamos y
cuál de ellas desarrollamos a un nivel mayor o menor. Si los padres ponen a su hijo en un
entorno en el que, digamos, la ciencia es valorada por encima de todo, entonces
no es ninguna sorpresa que el niño se impregne de su importancia y comience a
entender que el desarrollo en esa dirección es una empresa extremadamente
importante y honorable. E incluso cuando hasta entonces tenía sólo inclinaciones
rudimentarias por la ciencia, digamos, que solamente quería aprender algunas
cosas interesantes de la vida (que básicamente es un deseo compartido en común),
bajo la influencia del entorno, esas habilidades se desarrollaron en él de una
manera especial. En otras palabras, el entorno
circundante puede alterar el balance de mis inclinaciones dentro de mí y
desarrollar algunas de ellas más que otras. Yo mismo experimenté esto. Mis padres realmente
querían que desarrollara mis habilidades al máximo, lo mejor posible y por esa
razón me inscribieron en varios clubs de atletismo. Fui corredor, de 400 mts.
planos. Más tarde me enviaron a la escuela de música y entonces me familiaricé
con la música clásica, que aprecio hasta el día de hoy, la adoro y la entiendo
mejor que todos los otros tipos de música. Pero mis padres no le daban especial
importancia al teatro, por ejemplo y por lo tanto no me desarrollé en esa
dirección. Pero la ciencia y la tecnología eran muy importantes tanto como para
mis padres como para mí. Tengo un impulso natural de ocuparme en la ciencia. Y
recuerdo que por mi cuenta me uní a clubs infantiles donde se prestaba especial
atención al estudio de la física, astronomía y otras ciencias. Entregué todas
mis fuerzas y conocimientos a esto. En otras palabras, un niño se desarrolla bajo la
influencia del entorno: la influencia de los padres, el ambiente circundante, el
lugar donde vive el niño y las oportunidades que este ofrece. En última
instancia, todo esto desarrolla a una persona de una forma diversa; más aun,
parte de estas inclinaciones se desarrollan más, algunas menos, mientras que
otras son suprimidas por completo. El entorno en el cual una persona nace
y se desarrolla a través de todos los ejercicios de la niñez, lo restringe y
forma su libre albedrío. Y una persona continúa su vida así. Ni siquiera diría
que tenemos libre albedrío en esto. Tal vez un poco, pero incluso lo que está
ahí lo tomamos de nuestro entorno. Es un asunto de maneras o amigos que sucede
que están cerca de una persona como por accidente y lo impregnan con ciertos
valores. Además necesitamos reconocer la importancia de la
experiencia que acumulamos en todas nuestras vidas previas, de las así llamadas
reencarnaciones de las cuales recibimos Reshimot (genes de
información). Yendo de encarnación en encarnación, una persona lleva con él todo
su potencial de desarrollo acumulado. En otras palabras, tras nacer, una persona
no sólo se desarrolla a través de la influencia de una sociedad cada vez más
moderna, sino que dentro de un ser humano aparecen nuevas inclinaciones de
generación en generación, las cuales llamamos genes de información
(Reshimot) y él o ella se desarrollan bajo su influencia. Esto se
siente especialmente en nuestra época. Si observamos a los niños, vemos que
rápidamente comprenden cualquier objeto moderno mucho mejor que nosotros; es
como si hubieran nacido preparados para ello, habiendo hecho las aclaraciones
necesarias y presentando las cualidades que pueden ayudarlos a percibir el mundo
moderno. Al fin y al cabo, ¡vean cuán hábilmente manejan las computadoras, los
teléfonos móviles, u otras innovaciones! Pero con nosotros todo es diferente. Si
alguna vez necesito entender alguna tecnología nueva, confío más en mis hijos.
Es como si ya las hubieran manejado, parecen tener una habilidad nata para
sentir la naturaleza de esas cosas nuevas y entender cómo trabajar con ellas por
completo de forma natural ¡Es como si fueran “niños índigo” o
extraterrestres!. Tomando a eso niños como ejemplo, podemos ver que
evidentemente, existen genes de información, Reshimot, que evolucionan
y son transmitidos de generación en generación. Le llamamos a este proceso
reencarnación, pero en realidad, no hay nada místico en ello. Como estamos descubriendo hoy, todos estamos
conectados mutuamente y entre nosotros existe un campo común, del tipo del
campo gravitacional o magnético. Este es un campo de pensamientos y deseos que
nos enlaza a todos por encima del tiempo y la distancia. Existimos dentro de
este campo y de esta manera transferimos el uno al otro, o de generación en
generación, la información adquirida por nosotros. Por lo tanto, no es sorpresa
que nuestros cuerpos físicos, que existen dentro de este campo, detecten nueva
información y así una nueva generación inmediatamente queda preparada para
entrar correctamente a una nueva época.
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