Vemos que en sus explicaciones, los cabalistas siempre vuelven a
los mismos principios. No hay muchas reglas en la espiritualidad. Uno y el mismo estado de ascensos y descensos,
así como sus razones, que vuelven a nosotros de diferentes maneras, pero
esencialmente, es el mismo principio todo el tiempo. Nosotros no recibimos una
nueva fuerza hasta llegar a una deficiencia real. Un sirviente del Creador es una persona que busca
constantemente nuevas formas de acercarse a Él. Este acercamiento involucra la
adquisición de una nueva vasija, el deseo de otorgar, que va en contra de nuestro deseo. La persona que comienza a estudiar aún no
entiende realmente qué significa “en favor” o “en contra” del deseo. Esto
continúa hasta que ella empieza a ver que para adquirir la espiritualidad es en
realidad fácil y difícil a la vez. Pasa mucho tiempo hasta que ella empieza a
escuchar de qué se trata. Es una especie de período de latencia interior,
dentro del que se transpira en secreto, mediante el cual la persona participa en
el trabajo espiritual y no de forma pasiva. Ella todavía se imagina la
espiritualidad como algo agradable a su egoísmo, como una
adquisición que le dará conocimiento, mayor poder sobre los demás y que llenará
sus deseos. Para esto realmente viene, después de haber perdido la esperanza de
llenarse en este mundo. Es por esto que decide recibir la llenado
espiritual. Todos piensan de esa manera. De lo contrario,
¿por qué estudiar? Esta es la forma en la que está organizado desde Arriba, por
la naturaleza, para atraer a la persona. Y aun si le dices a la persona algo
más, ella no te escucha. Pero esta mentira beneficiosa sostiene a la persona
durante este período en la sensación de que está a punto de adquirir más y más
en su deseo de recibir, en su ego. Ella realmente no oye lo que se le está
diciendo y aunque repita las palabras “el deseo de otorgamiento”, “fe por encima de la razón“, no le verdaderamente no se da
cuenta qué son. Ella atribuye a estas nociones su propia
interpretación interna y es incapaz de percibir lo contrario. Esto continúa
hasta que finalmente, gracias al estudio de la sabiduría de la Cabalá y a algunos
golpes de luz aquí y allá, empieza a entender de alguna manera el verdadero
significado de conceptos tales como el deseo de otorgar, el amor por el otro y
elevarse por encima de las metas egoístas. Ella comienza a escuchar más y está lista para
alcanzar el otorgamiento. En primer lugar, es un acuerdo general, teórico, algo
abstracto: otorgamiento a todo el mundo, a la humanidad, al Creador. Estos
conceptos son más bien vagos, están distantes de la persona, de su círculo y de
la realización real. Es por eso que está lista “para darle alegría a
su Hacedor”. Pero cuando se llega a las acciones prácticas y a su necesidad de
“amar al otro”, a los amigos, no está preparada para eso. Una vez más, se
necesita aquí gran cantidad de trabajo. Y de nuevo la Luz superior opera sobre ella,
cambiando sus vasijas, hasta que realmente empieza a escuchar que el
otorgamiento se realiza dentro del grupo. El Creador nos exige que realicemos
realmente el amor a los demás, tanto como nos sea posible. Esto es una mentira, por supuesto, pero es un
comienzo. Por que la persona se vuelve un siervo del Creador, si realmente hace
las acciones que eventualmente conducen al deseo de otorgar. Por supuesto, la
persona no crea este deseo de otorgar por sí misma, este no es una consecuencia
directa de sus acciones. A ella le parece como si hubiera plantado semillas y ve
que nada brota. Y de nuevo comienza sin resultados, lo cual le trae muchas
decepciones. Al mismo tiempo, ella a veces se ve un cierto
éxito parcial: un poco más de comprensión y sentimiento. Eventualmente, sin
embargo, llega a “aquellos que sembraron con lágrimas” y ve que su trabajo en
realidad no conduce a nada, sino a la demanda, a una petición, a una oración, al
Creador. Cuando ella llega a este estado, se le llama “la oración de los
muchos” y esta abre la puerta del Cielo. Todas las puertas están cerradas a
excepción de la puerta de las lágrimas, que se abre. Esto es lo que descubre la
persona. “Puertas”(“Shearim” en hebreo, proviene
de la misma raíz que la palabra “supuesto” “Meshuar”) e indica la
forma en que la persona se imagina la recompensa esperada. Ella quiere recibir
algo en todas estas puertas, cualquier otra cosa diferente al otorgamiento y
sobre el otorgamiento llora solo porque es claro para ella que no puede
alcanzarlo por sí misma. Asimismo, en realidad no quiere alcanzarlo hasta que
comprenda su importancia. Así, la persona realmente arroja una gran
cantidad de lágrimas hasta que se construye la puerta de las lágrimas, hasta que
finalmente termina de construirla al querer otorgar y no ser capaz de
alcanzarlo. Y es por eso que se ve obligada a volverse al Creador. Hasta ese
momento ella no tenía necesidad de Él, pero ahora ve que el Creador es
necesario. Entonces, como resultado, ella quiere otorgar y
él puede recibir este sólo del Creador. Ella llega a todo esto en el grupo
porque es imposible de otro modo y luego “recoge el fruto”. La Luz que reforma
viene y la conecta con los amigos, dentro de ellos se revela el Creador.
Entonces, la persona “se regocija” en el fruto de su trabajo espiritual. Este es
el camino del siervo del Creador.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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5.3.12
La última puerta
Vemos que en sus explicaciones, los cabalistas siempre vuelven a
los mismos principios. No hay muchas reglas en la espiritualidad. Uno y el mismo estado de ascensos y descensos,
así como sus razones, que vuelven a nosotros de diferentes maneras, pero
esencialmente, es el mismo principio todo el tiempo. Nosotros no recibimos una
nueva fuerza hasta llegar a una deficiencia real. Un sirviente del Creador es una persona que busca
constantemente nuevas formas de acercarse a Él. Este acercamiento involucra la
adquisición de una nueva vasija, el deseo de otorgar, que va en contra de nuestro deseo. La persona que comienza a estudiar aún no
entiende realmente qué significa “en favor” o “en contra” del deseo. Esto
continúa hasta que ella empieza a ver que para adquirir la espiritualidad es en
realidad fácil y difícil a la vez. Pasa mucho tiempo hasta que ella empieza a
escuchar de qué se trata. Es una especie de período de latencia interior,
dentro del que se transpira en secreto, mediante el cual la persona participa en
el trabajo espiritual y no de forma pasiva. Ella todavía se imagina la
espiritualidad como algo agradable a su egoísmo, como una
adquisición que le dará conocimiento, mayor poder sobre los demás y que llenará
sus deseos. Para esto realmente viene, después de haber perdido la esperanza de
llenarse en este mundo. Es por esto que decide recibir la llenado
espiritual. Todos piensan de esa manera. De lo contrario,
¿por qué estudiar? Esta es la forma en la que está organizado desde Arriba, por
la naturaleza, para atraer a la persona. Y aun si le dices a la persona algo
más, ella no te escucha. Pero esta mentira beneficiosa sostiene a la persona
durante este período en la sensación de que está a punto de adquirir más y más
en su deseo de recibir, en su ego. Ella realmente no oye lo que se le está
diciendo y aunque repita las palabras “el deseo de otorgamiento”, “fe por encima de la razón“, no le verdaderamente no se da
cuenta qué son. Ella atribuye a estas nociones su propia
interpretación interna y es incapaz de percibir lo contrario. Esto continúa
hasta que finalmente, gracias al estudio de la sabiduría de la Cabalá y a algunos
golpes de luz aquí y allá, empieza a entender de alguna manera el verdadero
significado de conceptos tales como el deseo de otorgar, el amor por el otro y
elevarse por encima de las metas egoístas. Ella comienza a escuchar más y está lista para
alcanzar el otorgamiento. En primer lugar, es un acuerdo general, teórico, algo
abstracto: otorgamiento a todo el mundo, a la humanidad, al Creador. Estos
conceptos son más bien vagos, están distantes de la persona, de su círculo y de
la realización real. Es por eso que está lista “para darle alegría a
su Hacedor”. Pero cuando se llega a las acciones prácticas y a su necesidad de
“amar al otro”, a los amigos, no está preparada para eso. Una vez más, se
necesita aquí gran cantidad de trabajo. Y de nuevo la Luz superior opera sobre ella,
cambiando sus vasijas, hasta que realmente empieza a escuchar que el
otorgamiento se realiza dentro del grupo. El Creador nos exige que realicemos
realmente el amor a los demás, tanto como nos sea posible. Esto es una mentira, por supuesto, pero es un
comienzo. Por que la persona se vuelve un siervo del Creador, si realmente hace
las acciones que eventualmente conducen al deseo de otorgar. Por supuesto, la
persona no crea este deseo de otorgar por sí misma, este no es una consecuencia
directa de sus acciones. A ella le parece como si hubiera plantado semillas y ve
que nada brota. Y de nuevo comienza sin resultados, lo cual le trae muchas
decepciones. Al mismo tiempo, ella a veces se ve un cierto
éxito parcial: un poco más de comprensión y sentimiento. Eventualmente, sin
embargo, llega a “aquellos que sembraron con lágrimas” y ve que su trabajo en
realidad no conduce a nada, sino a la demanda, a una petición, a una oración, al
Creador. Cuando ella llega a este estado, se le llama “la oración de los
muchos” y esta abre la puerta del Cielo. Todas las puertas están cerradas a
excepción de la puerta de las lágrimas, que se abre. Esto es lo que descubre la
persona. “Puertas”(“Shearim” en hebreo, proviene
de la misma raíz que la palabra “supuesto” “Meshuar”) e indica la
forma en que la persona se imagina la recompensa esperada. Ella quiere recibir
algo en todas estas puertas, cualquier otra cosa diferente al otorgamiento y
sobre el otorgamiento llora solo porque es claro para ella que no puede
alcanzarlo por sí misma. Asimismo, en realidad no quiere alcanzarlo hasta que
comprenda su importancia. Así, la persona realmente arroja una gran
cantidad de lágrimas hasta que se construye la puerta de las lágrimas, hasta que
finalmente termina de construirla al querer otorgar y no ser capaz de
alcanzarlo. Y es por eso que se ve obligada a volverse al Creador. Hasta ese
momento ella no tenía necesidad de Él, pero ahora ve que el Creador es
necesario. Entonces, como resultado, ella quiere otorgar y
él puede recibir este sólo del Creador. Ella llega a todo esto en el grupo
porque es imposible de otro modo y luego “recoge el fruto”. La Luz que reforma
viene y la conecta con los amigos, dentro de ellos se revela el Creador.
Entonces, la persona “se regocija” en el fruto de su trabajo espiritual. Este es
el camino del siervo del Creador.
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