Es imposible evitar los descensos. Tenemos que sentirlos plenamente, pero con la condición de que nos elevemos constantemente por encima de ellos. Esto significa que ¡tengo que sentir el descenso en el ascenso! Esto significa que no siento el “menos” (-) propiamente dicho, sino el “menos” (-) en la medida en que tengo que elevarme por encima de él hacia el “más” (+). Es similar a la técnica en la que no medimos el resistor mismo, sino sólo su resistencia a la corriente eléctrica. Así es cómo lo medimos. Medimos el fenómeno en sí mismo y no la esencia del objeto en el que se produce, porque el fenómeno en sí es inalcanzable. Por lo tanto, siempre anhelamos elevarnos y en relación a eso medimos nuestros descensos. Constantemente nos elevamos por encima de ellos. Pregunté acerca de eso en el taller durante la Convención en América del Norte: “¿de dónde viene la buena inclinación?” No existe por sí misma, ya que el Creador no creo dos inclinaciones diferentes. Cuando corregimos la inclinación al mal, se convierte en inclinación al bien. Las dos inclinaciones en la persona, indican que ha logrado convertir parte de su inclinación al mal en la inclinación al bien.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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18.5.12
¿Cómo podemos tratar mejor al grupo y colaborar más eficientemente para minimizar nuestros descensos?
Es imposible evitar los descensos. Tenemos que sentirlos plenamente, pero con la condición de que nos elevemos constantemente por encima de ellos. Esto significa que ¡tengo que sentir el descenso en el ascenso! Esto significa que no siento el “menos” (-) propiamente dicho, sino el “menos” (-) en la medida en que tengo que elevarme por encima de él hacia el “más” (+). Es similar a la técnica en la que no medimos el resistor mismo, sino sólo su resistencia a la corriente eléctrica. Así es cómo lo medimos. Medimos el fenómeno en sí mismo y no la esencia del objeto en el que se produce, porque el fenómeno en sí es inalcanzable. Por lo tanto, siempre anhelamos elevarnos y en relación a eso medimos nuestros descensos. Constantemente nos elevamos por encima de ellos. Pregunté acerca de eso en el taller durante la Convención en América del Norte: “¿de dónde viene la buena inclinación?” No existe por sí misma, ya que el Creador no creo dos inclinaciones diferentes. Cuando corregimos la inclinación al mal, se convierte en inclinación al bien. Las dos inclinaciones en la persona, indican que ha logrado convertir parte de su inclinación al mal en la inclinación al bien.
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