Un ser humano es el despertar del superior que se
evoca en nosotros: un deseo de ser como el Creador, de estar conectado con Él.
Sin este despertar, permaneceríamos en los niveles de desarrollo inanimado,
vegetativo, y animado. El nivel del “hablante” está determinado por nuestra
atracción hacia el Creador. Entonces, este nivel puede ser llamado humano porque
Adam (hombre) significa similar (Domé) al Creador. Este despertar es llamado el punto en el corazón
y nos permite ser llamados Israel, es decir una persona que anhela Yashar El
(directo hacia el Creador). Tal persona tiene la tarea de retornar al Creador a
través de sus propios esfuerzos y varios ejercicios llamados Torá y
Mitzvot (los mandamientos). La Torá es la Luz que
Reforma, que opera sobre el deseo y lo convierte para que sea en aras de
otorgar. Tales acciones son llamadas Mitzvot y
son creadas por una fuerza especial llamada Luz que Reforma. La Luz
está hecha de 620 Luces que operan en 613 deseos, corrigiéndolos de esta manera
y anulando la división entre el ser creado y el Creador. La fuerza de separación se vuelve la fuerza de
adhesión. Esta amplifica 620 veces la adhesión inicial, de acuerdo a nuestra
división en el mundo de Ein Sof.
Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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26.9.12
Una división en el camino al otorgamiento
El Creador creó un deseo de recibir que está en el mundo de Ein
Sof (Infinito). Este es la única creación, “algo a partir de
nada” y él está adherido al Creador. Así es desde la perspectiva del
Creador.
Entonces, por medio de acciones especiales, el
Creador separó y distanció esa creación de Él por la fuerza y se creó entre
ellos una división que separó esos dos atributos de recepción y otorgamiento.
Ahora, existe un espacio de separación de 125 grados entre ellos y el ser
creado es como un órgano que ha sido amputado del cuerpo y ha perdido su
sensación.
Nosotros no sentimos la conexión con el
Creador ya que estamos separados de Él como un órgano que ha sido amputado del
cuerpo. Si la persona no hubiera recibido un despertar desde Arriba, nunca
habría pensado en ello, sino que hubiera vivido como todos los otros
animales.
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