Tú tienes que aspirar a la unidad
con los amigos, como un hombre con un corazón. Te elevas por encima de
ellos con el fin de impresionarlos con el mensaje de la grandeza de la
meta y bajas tu cabeza ante ellos con el fin de recibir el mensaje de
la grandeza de la meta. De lo contrario, será como si ustedes
fueran iguales, como si se neutralizaran el uno al otro, es decir que
ustedes no se impresionarían unos de otros. Es más fácil ser “iguales”
unos a otros al darse la espalda unos a otros: “Esto es tuyo y esto es
mío”. Entonces yo no comparo lo que tú tienes con lo que yo tengo.
Incluso si sólo fingiéramos ser iguales, aun así yo vivo tranquilamente y
no tengo quejas. Pero la verdadera igualdad significa que
queremos conectarnos e impresionarnos los unos a los otros con la
grandeza del Creador tanto como sea posible. Para hacer esto, nos
anulamos y evaluamos la sociedad tanto como sea posible. Entonces todos
nosotros, que hemos sido creados por el Creador de formas tan diferentes
unos de otros, llegamos a ser en realidad iguales, iguales con respecto
a la meta. Si anhelamos otorgarnos unos a otros, si
anhelamos someternos ante los amigos, si anhelamos ascender y ver al
Creador como el más grande, si sólo lo anhelamos a Él, si queremos
conectarnos, restringirnos a nosotros mismos, anularnos y adherirnos a Él,
llegamos a ser iguales a través de esto. De pronto nuestra meta es
conectarnos con Él. Al incorporarnos con Él, todos llegamos a ser
iguales incluso en los atributos por los cuales diferimos del
nacimiento Es el Creador quien nos ha hecho distintos y así, al
incorporarnos en Él, desaparece la desigualdad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.