Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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12.10.12
¿Cómo siente el tiempo un cabalista que está en el mundo espiritual?
El tiempo no existe
para un cabalista. Incluso para la persona ordinaria el tiempo es una percepción
condicionada. El tiempo es una sensación en el deseo egoísta que trae el eje del
tiempo desde un punto del mundo de Ein Sof (Infinito). Mientras más distante estés del mundo de Ein
Sof, más distante estás del punto cero del tiempo. Cuanto más te sumerges
en el deseo de recibir, más bajo desciendes en la escalera de los mundos y
extiendes más el tiempo. Esto significa que el número de acciones que tienes que
llevar a cabo para llegar al punto de Ein Sof estabiliza el concepto de
tiempo para ti. En tu estado actual, no haces esos cálculos del
número de acciones que llevas a cabo. No es claro y está oculto de ti, ya que la
vasija y la Luz no
operan en ti de acuerdo a tu deseo. Si el proceso no se lleva a cabo de acuerdo
a tu deseo, está oculto de ti. Pero en el momento en que comiences a manejarlo
tú mismo, entenderás lo que estás haciendo y entonces manejarás el tiempo. Por
eso se nos dice: “Israel está por encima de las estrellas y de las
constelaciones”, por encima del concepto del tiempo en su anhelo Yashar El
(directo al Creador). Mientras tanto, sin embargo, tú no estás en este
estado, sino bajo el dominio de tu ego y entonces no determinas el tiempo, sino que el tiempo
determina tu destino. Entonces algunas veces parece que el día pasa muy rápido,
como un momento y algunas veces el momento “perdura” tanto que es difícil
esperar a que se termine. Esto se siente especialmente en el estudio. Noten
que algunas veces durante El estudio de las Diez Sefirot ustedes caen dormidos
al principio de una palabra y se despiertan al final y parece una eternidad.
Deseaban tanto dormir, lo cual significa que este tiempo les resulta tan querido
que es muy importante que puedan desconectarse y dormitar al menos un
momento. La distancia mínima que mantenemos en el camino
se vuelve muy larga por causa de nuestro ego y de acuerdo a cuánto lo
disfrutemos. Es como Fausto dijo: “¡Detente, un momento! ¡Eres tan
encantador!” De hecho, un ego grande y fuerte detiene el
tiempo, justo como lo quería el Faraón, de manera que incluso el cuerpo terrenal
sea eterno, y entonces él era embalsamado. Así, a menos que comencemos a controlar nuestro
deseo, el tiempo nos controlará al desacelerar o acelerar. Para elevarnos por
encima del tiempo, nosotros tenemos que controlar nuestro deseo de recibir.
Tiempo, movimiento y lugar son los tres parámetros mediante los cuales el deseo
de recibir se nos revela y mediante los cuales este nos controla.

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