El
estado del exilio en Egipto no tiene que durar mucho tiempo como puede
parecer por el modo en que fue descrito, según el cual duró 210 años y
se suponía que duraría 400 años. Si nosotros avanzamos a buen ritmo,
podemos procesarlo y clarificarlo muy rápidamente. Además, la persona o un grupo no tienen que revelar todos los detalles del proceso descrito en la Torá para
entrar en todos los detalles de la historia. Esto es imposible ya que
es un mar completo con diferentes estados que serán revelados al máximo
sólo al final de la corrección. Entonces
lo que atravesamos es alguna sección del estado general de este exilio
como está descrito en lo que respecta a las almas, lo cual es suficiente
para nosotros. Sin embargo nosotros descubrimos sólo una capa segura
que es adecuada para nuestras almas. De modo que no hay necesidad de entrar en pánico cuando leemos acerca del exilio en Egipto
y vemos como cada golpe descrito allí se adapta a lo que nosotros
pasamos. No pensemos que todo esto tiene que golpear a la persona y que
todos tienen que pasar esto en tal escala como nuestro ego global lo
interpreta. De hecho,
el exilio comienza cuando nosotros realmente queremos conectarnos y
sentir las interrupciones. Es sólo a partir de ese momento que el exilio
empieza. Los primeros “siete años de saciedad” finalizan y comienzan
los “siete años de hambruna”. Nosotros comenzamos a sentirlos en alguna
medida. Solo tenemos que hacer algunos esfuerzos con el fin de descubrir
la verdadera necesidad que se requiere para recibir la Torá. La
inclinación al mal tiene que revelarse como un obstáculo que se
interpone en nuestro camino, como una “ayuda contra él”, la cual debemos
corregir y adjuntar. La necesidad de trabajar con las líneas derecha e
izquierda nos lleva a la revelación del Creador, a la entrega de la Torá, a la línea media.

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