¡Desde Arriba nos despiertan todo el tiempo, si tan solo supieran con
qué intensidad! Pero esta influencia la hace un diapasón en una
frecuencia que está fuera de nuestro alcance, como si fuera una
radiación infrarroja o ultravioleta. Para volverse sensibles a la longitud de ondas de este diapasón, debo calibrar mi oído a través del grupo.
De otro modo yo no oiré nada. Si organizo correctamente el grupo,
entonces gracias a este recibiré la posibilidad de oír, de sentir la influencia superior. Todo depende de cómo despierte y apoye a
los amigos, de cómo los trate, me preocupe de que reciban la revelación
espiritual. También debemos ayudarlos en el nivel corporal, pero lo
más importante es levantarles el ánimo, inspirarlos con la importancia
de la meta y la grandeza del Creador. Si yo me preocupo de que todo esto
esté presente en los demás, entonces yo mismo me impresiono de ellos y
avanzo junto con los demás. No existe avance de otra forma, solo este camino “circundante”, alterno, a través del grupo y no de forma directa.

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