La persona pregunta
sobre una cosa, piensa respecto a algo diferente y quiere otra cosa. La Luz que
se enfoca en las vasijas evoca algo totalmente diferente en él, lo cual es
diferente a sus pensamientos, a su pregunta y a su deseo. Todo lo que se requiere de nosotros es solo el
despertar. Si podemos despertarnos nosotros mismos correctamente, entonces todo
trabajara como debe ser. El despertar correcto desciende sobre una cosa, ¿he
tratado de estar con todos, es decir, de estar en una vasija, en mi verdadero
deseo, ahora mientras leo un pasaje en El Libro del Zóhar; no en mí
mismo, en mi deseo y solo de ahí para pensar y pedir, pero ser incorporado en mi
vasija externa, sin sentir ninguna necesidad por esto o ningún sabor en esto, y
pedir la conexión con los amigos, al elevarme por encima de mi necesidad y de mi
gusto? ¿Hice esto o no? Si lo hice, entonces mis esfuerzos son correctos y yo
comienzo a percibir diferentes resultados espirituales tanto positivos como
negativos. Pero si mis esfuerzos estaban dirigidos a
entender y a sentir lo que está en El Libro, estos son esfuerzos en mi vasija
egoísta y así, de acuerdo a los resultados, lo obtengo va en una dirección
totalmente errónea. Esto es lo que pasa hasta que yo evoco suficiente Luz sobre mí, puesto
que aún estoy de alguna manera conectado con los demás y esta Luz de alguna
forma me guía en la dirección correcta. Debemos entender que nuestras acciones aquí deben
ser muy exactas. De parte de la Luz, todo es simple: Si estás dentro de una
vasija sobre la cual ésta brilla, entonces estás en contacto con ella y ella
trabaja contigo y si no lo estás, entonces ella tampoco lo está. Tienes que
estar frente al atributo de otorgamiento, el cual es la Luz. Tú no puedes estar
conectado en absoluto con atributo del otorgamiento si permaneces dentro de ti
“mismo”. Según la medida en la que sales de ti mismo hacia los demás, tú acercas
la Luz.

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