El trabajo interno comienza cuando comienzo a controlarme. Tengo que examinar cuánto tiempo estoy en la línea derecha y cuánto tiempo estoy en la línea izquierda (Baal HaSulam
dice que debemos dedicar veintitrés y media horas al día a la línea
derecha y los treinta minutos restantes a la línea izquierda). Tengo que
decidir en qué línea estoy y no ser arrojado de un lado a otro por los
estados que se presentan. No puede ser que mientras estoy de buen humor
esté en la línea derecha y en el momento en que esto es interrumpido
inmediatamente caigo a la línea izquierda. Por mí mismo tengo que tratar
de “despertar el amanecer y no que el amanecer despierte”. Esto
significa que el camino de los seres humanos comienza a partir del
trabajo de una persona en sí mismo, a partir de sus intentos de estar
por encima de las dos líneas y sostener las dos riendas en sus manos.
Así el avanza correctamente. Lo principal son los esfuerzos, aun cuando
no podemos estimar cuán exitosos son de acuerdo a nuestro conocimiento. Si
trabajamos de esta manera, llegamos al reconocimiento de que no podemos
mantenernos por encima de esos estados que nos arrojan hacia abajo y
hacia arriba como bebés indefensos. Un momento somos cautivos de la
línea izquierda, del Faraón, y en otro momento pertenecemos a la línea
derecha, al Creador, pero no estamos de acuerdo con eso; queremos ser
independientes para ser capaces de adherirnos a la fuerza superior y
asemejarnos a esta. Esto
significa que tanto la línea izquierda como la línea derecha tienen que
ser parte de nosotros para que esculpamos nuestra imagen a partir de
ellas. Así llegamos a una plegaria
al ver que no podemos crear la línea media por nosotros mismos y que no
nace a partir de la simple conexión entre la línea derecha y la línea
izquierda. Necesitamos la Luz superior aquí para que venga y nos muestre
cómo podemos integrar las primeras dos líneas, cómo podemos
conectarlas.
Después de todo, no es simple y existe una necesidad de una conexión especial,
multifacética, con muchos estratos. Las vasijas tienen que conectar las
Luces en cada célula, en todas las más diminutas partículas. La línea
derecha, la Luz, determina la conexión correcta con la línea derecha. La
línea izquierda proporciona la materia, el deseo y la línea derecha le
da su forma, y así nace a partir de las dos una estructura muy
compleja. La materia
de la línea izquierda es materia prima, como células madre que
pertenecen a lo niveles inanimado vegetativo y animado de la naturaleza y
a los niveles humano, y la Luz que viene de la línea derecha sabe cómo
hacer diferentes formas de conexión de todas esas células. Como una
forma en la cual toda la materia está hecha de las mismas partículas
básicas (electrones, protones, etc.) pero la complejidad de la conexión
entre ellas determina toda la riqueza de los diferentes átomos: 126
elementos de la tabla periódica a partir de los cuales son construidas
todas las formas de la naturaleza inanimada, vegetativa y animada. Un
ser humano esta por encima de estas. Ya que él incluye el sistema de
fuerzas. Entonces
primero tenemos que entender cuán importante es la influencia del
entorno: el maestro, el grupo, el estudio, es decir los factores a
través de los cuales recibimos la Luz que Reforma.
Nuestro propósito es ascender por encima de los estados que sentimos.
Ya que todos nuestros intentos de ascender por encima de nuestro estado
de ánimo están eventualmente condenados a fracasar, perdemos la
esperanza en nuestros propios poderes y nos damos cuenta de que
necesitamos tanto el apoyo del grupo como la ayuda de Arriba. Es muy
importante ascender por encima de nuestro estado, por encima de las dos
líneas, ya que esto inmediatamente coloca a una persona en el punto de
partida sobre el camino directo al Creador, en la línea media.

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