Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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11.10.12
No quiero maldecir a el Creador!
En ciertos estados, el superior muestra su lado
posterior de tal manera para que yo pueda unirme con este. Es como un
padre que le enseña a jugar a su hijo. Él se rebaja al nivel del niño, el padre
se ve un poco más inteligente y le muestra al hijo una pequeña diferencia entre
lo que él es y lo que debería ser. Este es el lado posterior del superior, no es
un padre en toda su estatura, sino la diferencia entre el estado actual del niño
y el estado en el que él ha ascendido a un pequeño escalón más arriba.
Podemos decir que el Creador le muestra a la
persona la imagen actual del mundo para que como un niño, supere los obstáculos,
tomando en serio este juego. Sin embargo, esto depende de la persona. Si ella
siente que está en ocultamiento simple, que todo proviene del Creador como
resultado del pasado o como condición previa para el futuro, cuando una y otra
vez ella ve que no tiene éxito, entonces surge la pregunta: ¿Cómo puede elevarse
por encima de esto?. En primer lugar, ¿debemos pedir el éxito? Por
supuesto que no, porque entonces la persona que utilizaría solo su deseo egoísta
normal y se distanciaría del Creador. ¿Tal vez yo debería rezarle al Creador para que
Él no me envíe el sufrimiento por los hechos del pasado o por la recompensa
futura? No, ya que esta oración sería atribuida al interés propio. No está
diseñada para la corrección.
En ambos casos, la persona parece decirle al
Creador: “Tú me has acerca hacia Ti. Tú ahora haces brillar la Luz más fuerte sobre
mí y en ella, yo me siento débil, imperfecto y corrupto. ¡Por lo tanto, llévate
de vuelta Tú Luz para que yo pueda sentirme mejor!”.
En realidad, nosotros debemos pedir la
corrección, “Estoy de acuerdo con todo lo que Tú me enseñas. Este no es el
punto. Déjame experimentar dificultades y problemas si es en favor de la
corrección. Pero esto me duele y yo te maldigo en mis sensaciones, ya sea que lo
desee o no: un aviso de sobregiro del banco, una llamada de la policía, todos
mis problemas. Por un lado, Tú haces brillar un poco de Luz sobre mí y siento
que Tú existes, pero por otro lado, esto hace que yo Te maldiga en mis deseos no
corregidos. No te pido que Te alejes, privándome de Tu presencia y del sufrimiento
asociado con esta. Te pido otra cosa: ¡Corrígeme! Acércate en sensación como
aquel que sólo trae el bien. Déjame sentir que Tú eres el bueno que hace el
bien”.
Aquí surge un gran problema: ¿Cómo puede uno
juzgar imparcialmente? Después de todo, yo debo pedir esto no para sentirme
bien, sino sólo para justificarlo a Él. Sólo debido a esto me duele el corazón.
Y si no me duele, haz que éste me duela. No me importa el sufrimiento, ni
cualquier otra cosa en general, excepto una cosa: no quiero condenarte a Ti. No
se trata de mi buena sensación, yo solo quiero elevarte a Ti al más alto nivel a
fin de que el atributo de otorgamiento y amor que Tú
representas, se vuelva de mucho más valor para mí. Si la persona se esfuerza por esto, ya comienza a
avanzar correctamente. Así es como debe sentirse el ocultamiento simple y así
debe uno salir de él.

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