He
mencionado este tipo de ejemplo muchas veces, que nosotros adquirimos
la sensibilidad hacia cierto fenómeno en el momento en que comenzamos a
trabajar con este, incluso si no la teníamos antes. Adquirimos
sensibilidad hacia todo: piedras, árboles, u otras personas. Al
principio no le prestamos atención a la persona, después la sentimos
cada vez más y descubrimos todo en ella. Esto es llamado: “un hábito se
vuelve una segunda naturaleza“. Entonces debo dirigir el trabajo que
hago con los amigos hacia el Creador. Yo trabajo en descubrir los
atributos de los amigos, los cuales no necesito y en los cuales no estoy
interesado en absoluto, con el fin de incrementar mi sensibilidad hacia
ellos, al descubrir tantos atributos como pueda. No trabajo con la
naturaleza corporal del amigo,
sino con su actitud hacia el Creador. Entonces en el punto en que estoy
en contacto con él y quiero estar en contacto con él, descubro una
sensibilidad hacia el Creador. El Creador en Sí no existe. Él se revela sólo en nuestras conexiones. Entonces el incrementar la sensibilidad hacia la conexión con los amigos es igual a incrementar la sensibilidad hacia el Creador.

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