Nuestro camino espiritual está dividido en dos partes. La primera
parte es bastante difícil dado que nosotros no vemos exactamente lo que
estamos haciendo. Pero es esto precisamente lo que nos ayuda a
renunciar a nuestro egoísmo.
Si pudiéramos ver lo que estamos haciendo, entonces nuestro egoísmo
participaría en este proceso y sólo crecería, nunca seríamos capaces
de separarnos de este. Entonces dado que sólo podemos ir hacia adelante
con nuestros ojos cerrados, es decir, por medio de la separación de
nuestro egoísmo, amputándolo gradualmente de nosotros y haciendo la
transición hacia la conexión con los amigos al salir de nosotros mismos
hacia la propiedad de otorgamiento, entonces por supuesto que es difícil
para nosotros. Nuestro camino está basado en el hecho que atraemos la Luz superior,
la cual nos influye y nos corrige. En otras palabras, yo soy incapaz de
corregirme a mí mismo, no puedo elevarme por encima de mi egoísmo, no
puedo hacer nada en absoluto con éste, pero puedo atraer la Luz superior
hacia mí. Por lo tanto, los esfuerzos en la sabiduría de la Cabalá son muy interesantes y difieren de los esfuerzos
en nuestro mundo donde yo afecto directamente a un objeto, un área, o
las propiedades que deseo cambiar: Aquí es diferente. Si quiero cambiar
algo, entonces tengo que atraer la Luz hacia ese objeto, esa dimensión, o
esas propiedades, para que la Luz las cambie. Así, estoy constantemente
dirigiéndome sólo a la Luz para que ella cambie esas propiedades. ¿Cómo sabe la Luz en qué propiedades actuar?. Es muy
simple. Si estoy avanzando hacia la propiedad del amor, del otorgamiento
mutuo, hacia la propiedad de conexión con los amigos, si estoy tratando
de unirme con ellos, entonces descubro que soy un egoísta enorme que
quiere explotarlos, que quiere sólo una ganancia personal, el que
menos se preocupa por los demás. Cuando lo descubro y esto evoca un
enorme sufrimiento en mí, entonces comienzo a pedirle a la Luz que me
corrija. Al revelar mi egoísmo interno, comienzo a acudir a la Luz y a
pedirle que me cambie. Es decir,
yo preparo un enorme deseo no corregido, lo revelo en mí y siento lo
desagradable que esto me resulta, cuán repulsivo, cuánto no quiero que
exista en mí; es como un cáncer que quiero extirpar de mí, entonces
acudo a la Luz para que realice está cirugía en mí. Entonces,
tenemos una progresión muy clara en nuestro camino: Yo estoy moviéndome
todo el tiempo hacia la conexión con los amigos, hacia el propósito de
la creación, la propiedad de otorgamiento y amor. Estoy moviéndome
siempre hacia la exaltación de esas propiedades, parámetros y
definiciones por encima de mí mismo, a hacer que esos sean mis valores
más elevados. Al final, revelo cuán opuesto soy a eso, en qué medida no
lo quiero, cuán artificial es todo eso en mí, etc. Y entonces, debido a
esta amargura, elevo un clamor hacia la Luz. Entonces
hay un gran problema aquí: Las personas que no son capaces de darse
cuenta de esto y que no son capaces de sufrir, no podrán pasar por este
camino. Más aun, el sufrimiento es cualitativo. La persona lo siente
durante la vida normal, incluso cuando todo está yendo realmente bien
para ella. Este es el sufrimiento del amor, cuando me gustaría
conectarme con los amigos, cuando sé que es necesario, pero veo que no
puedo. Sólo de este tipo de sufrimiento se está hablando aquí, ¡De
ningún otro!. No se
trata de si conozco bien la materia o no, no es que sea alguien sabio o,
digamos impaciente, ¡No! Lo único que necesito revelar es mi rechazo a
la conexión con
otros ¡Sólo esto! ¡Otorgamiento! Cuando me repele la conexión con
otros, cuando de pronto comienzo a despreciarla, a no quererla, esta es
precisamente la propiedad a la que necesito aferrarme y pedir su
corrección. Este es todo el secreto de la Cabalá. No hay nada más. Por lo
tanto, la primera parte de nuestro camino es una revelación del mal en
nosotros que se incrementa gradualmente y después, en un solo momento
se corrige. Es por eso que existen dos fases para nuestro avance. La primera fase es cuando en el transcurso de algunos años acumulamos un enorme, pesado y largo sufrimiento. Después,
en un solo momento se corrige, y abrimos nuestros ojos y vemos una
imagen completamente nueva a nuestro alrededor. Resulta que toda la
creación funciona en la propiedad de otorgamiento y amor: Todo el mundo
piensa de esta manera, mientras que para mí en mis propiedades egoístas
parecía que estaba construido con base en las propiedades de egoísmo,
conquista, violencia, barbarie, etc. Esto es
similar a cómo, de forma ardua, un cohete se dirige hacia su órbita en
el espacio exterior, pero más adelante, cuando está en órbita, sin peso,
se establece una calma repentina: Todo está en calma, la maquinaria
deja de funcionar y estás en el espacio.

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