La Torá es el método para la corrección de la inclinación al mal, como
se nos dice: “Yo he creado la inclinación al mal, he creado la Torá como
una especia”, también Yo he creado la Torá como un medio para su
corrección. Yo estudio con el fin de atraer la Luz
que se oculta en los niveles más elevados, la Luz que Reforma que está
en la Torá. Después de todo, espero que esta Luz me cambie, que me dé
una nueva mente y un nuevo corazón, que todo sea tan nuevo que ni
siquiera yo mismo me reconozca. Pero lo más importante acerca de este nuevo “yo” es que el Creador se me revele. Esto significa que la fuerza del amor
y otorgamiento comenzará a controlarme. Así que para lograr esto, yo
“me esfuerzo en la Torá”. No lo hago con el fin de recibir el
conocimiento abstracto, sino porque quiero conectarme con el material
que estudio. “Conocer” significa organizar la conexión. Entonces el poder del otorgamiento y
amor se revela dentro de mí, es decir, el atributo del Creador a través
del cual yo lo conozco a Él, como se nos dice, “Por Tus acciones Te
conoceremos”. Nosotros no conocemos Su esencia real, de igual manera que
no conocemos la esencia de la electricidad, nuestra propia esencia, o
la esencia del aire. Solo conocemos nuestras impresiones de estos
fenómenos, las cuales llamamos “electricidad”, “aire”, “el mundo que nos
rodea”. Así que la fuerza superior es llamada el
“Creador” (Boré), lo cual significa “ven y ve”, un cierto atributo que
se revela dentro de mí. Yo llamo a esta forma que se revela en mi deseo
de disfrutar “Creador”, puesto que yo “vine y vi” esto. Mi meta era
darle contento a Él por medio de esta revelación. “Esforzarse en la Torá” significa hacer
todo lo que esté en nuestro poder al cumplir el consejo de los
cabalistas: estudiar y trabajar en el grupo. La acción misma es reunir
al grupo y organizar el estudio en él. Todo lo demás pertenece a la
intención. Todo esto es llamado “esfuerzo en la Torá”, de acuerdo con
las reglas: “No hagas a tu amigo lo que es odioso para ti” y luego “Ama
a tu prójimo como a ti mismo”, con el fin de alcanzar el amor del
Creador.
Estos principios no sólo describen el
estudio de la Torá, sino también la dirección hacia la que está
moviéndose toda la creación, todos los mundos superiores y nuestro
mundo, incluyendo todo lo que contiene: la humanidad, la naturaleza
inanimada, vegetativa y animada. No se trata sólo de la Torá que
alguien estudie, sino de la tendencia en la que toda la creación está
desarrollándose.

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