Si
te fijas bien, verás que en realidad todo lo que serás en el futuro
está totalmente determinado por el entorno. Esto significa que tú eres
como arcilla en las manos de un artesano, que es el entorno, puesto que
la Luz superior
viene en una forma abstracta. El entorno te estabiliza y entonces la
Luz superior pasa a través de ti, te influye y entonces puedes
imaginar de alguna manera que el entorno cómo es el entorno, a qué se
parece. Ya que este es tu futuro, quieres buscar esta forma futura sobre
el entorno y así relacionarte con él. Entonces, de repente empiezas a
descubrir que tus atributos futuros y los atributos del mundo entero
están en él, puesto que lo individual y lo general son iguales, e
incluso si tú profundizas en la persona individual, podrás ver al mundo entero en ella, todo el camino hasta el final de la corrección. Así que cuando miras el entorno de esta
manera, tú quieres depender de él, y entonces comienzas a descubrir que
en todos los amigos existen los estados futuros correctos, aunque ellos
no los identifiquen todavía. Así, el gran cabalista, Rabí Yossi Ben
Kisma aprendió de sus nuevos estudiantes, como está escrito: “Yo he
aprendido de todos mis estudiantes”. Esta es la forma en que debes
relacionarte con el entorno, ya que es la misma envoltura que te afecta.
Cuanto más corregido te lo imagines, más te impresiona. Éste no tiene
forma propia, todo depende de cómo lo veas. Tú puedes preguntar, porque dice
entonces: “Bendito el que no anduvo en los pasos de los malos, ni
permaneció en el camino de los pecadores ni se sentó en compañía de
escarnecedores” (Salmos 1) Es bueno que la persona no se siente entre
los malvados y especialmente bueno que la persona se siente entre los
justos. Por supuesto que nos referimos a los malvados y a los justos en el entorno correcto y bueno que avanza hacia la espiritualidad.
Pero el punto es que la persona misma moldea su entorno. Según la forma
en la que lo trata hoy, ella determina si se trata de un “entorno de
malvados” o un “entorno de justos”. En consecuencia ella determina
cómo este entorno la afectará. Esto se debe a que nosotros no sabemos
quién es malvado y quién es justo. Al principio las personas anhelan la
espiritualidad, esto es lo que yo revelo por medio de mis sentidos
corporales (vista, oído, gusto, olfato y tacto). Veo en mi mente y
corazón que todos anhelan más o menos la espiritualidad. La forma en la
que yo los perciba a ellos de ahora en adelante, depende de mí. Las
diferentes cualidades que les atribuya a ellos; lo sublime y respetable
que sean, es la forma en la que ellos me impresionarán. Yo construyo mi entorno, la envoltura
que me afecta. Entonces, esta determina no sólo la forma en que me
afecta sino que además determina la forma del Creador. Esto se debe a
que el Creador no tiene forma. La relación entre el entorno y yo estabiliza la imagen del Creador para mí, dado que Él no tiene ninguna imagen, yo simplemente me la imagino así. Posteriormente este entorno se convierte
en una vasija externa para mí en la cual existe la Luz Circundante, y
este proceso continúa hasta el final de la corrección, hasta que esta
vasija se una conmigo y se convierta en mi vasija, para todo mi “yo” que
está lleno de Luz Interna.

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