Lo
único que nosotros tenemos que corregir es nuestra relación con la
fuerza superior que controla todo y maneja la vida, como se nos dice:
“No existe nadie además de Él”. Hay cuatro lenguajes que hablan acerca de la relación entre el hombre y la fuerza superior: Pshat, Remez, Drush y Sod (Torá, Mishná, Talmud y Cabalá). Ellos pertenecen a los cuatro niveles
del deseo: inanimado, vegetativo, animado y hablante, en consecuencia
la aclaración se realiza de cuatro maneras. En este caso ya hay una
división opuesta en la cual la sabiduría de la Cabalá es la
interpretación sencilla y no el Sod (secreto) en el cual todo
se le revela a la persona. De modo que necesitamos el lenguaje de la
Cabalá para estar seguros de que avanzamos correctamente. Esta una condición previa esencial, pero
no es suficiente puesto que la sabiduría de la Cabalá puede percibirse
incorrectamente. Pero al menos la persona aprende las fuentes correctas,
las cuales le proporcionan el enfoque correcto de las escrituras, a
pesar de que hay personas que tratan de extraer algunos secretos,
misticismo, conocimientos abstractos, bendiciones y remedios. Pero aun así es muy importante adherirse
al lenguaje de la Cabalá y al enfoque cabalístico y estudiar las
condiciones, puesto que este es diferente al estudio ordinario de las
diversas ciencias. Aquí somos totalmente dependientes de la fuente, la
cual nos pasa a nosotros este conocimiento espiritual. Si la fuente es
real y confiable, avanzamos gradualmente de acuerdo a nuestro esfuerzo y
a las condiciones positivas externas con el fin de llegar finalmente a
abrir los ojos. Estudiamos sobre nosotros mismos y sobre
nuestra naturaleza al comenzar a sentir un poco qué es el otorgamiento,
la fuerza que es opuesta a nosotros. Entonces por medio del equilibrio
de estas dos fuerzas, la fuerza de recepción y la fuerza de
otorgamiento, comenzamos a sentir la creación. Por lo tanto alcanzamos
al Creador por medio de Sus acciones sobre nosotros.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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3.12.12
Una interpretación más sencilla del secreto de la vida
Lo
único que nosotros tenemos que corregir es nuestra relación con la
fuerza superior que controla todo y maneja la vida, como se nos dice:
“No existe nadie además de Él”. Hay cuatro lenguajes que hablan acerca de la relación entre el hombre y la fuerza superior: Pshat, Remez, Drush y Sod (Torá, Mishná, Talmud y Cabalá). Ellos pertenecen a los cuatro niveles
del deseo: inanimado, vegetativo, animado y hablante, en consecuencia
la aclaración se realiza de cuatro maneras. En este caso ya hay una
división opuesta en la cual la sabiduría de la Cabalá es la
interpretación sencilla y no el Sod (secreto) en el cual todo
se le revela a la persona. De modo que necesitamos el lenguaje de la
Cabalá para estar seguros de que avanzamos correctamente. Esta una condición previa esencial, pero
no es suficiente puesto que la sabiduría de la Cabalá puede percibirse
incorrectamente. Pero al menos la persona aprende las fuentes correctas,
las cuales le proporcionan el enfoque correcto de las escrituras, a
pesar de que hay personas que tratan de extraer algunos secretos,
misticismo, conocimientos abstractos, bendiciones y remedios. Pero aun así es muy importante adherirse
al lenguaje de la Cabalá y al enfoque cabalístico y estudiar las
condiciones, puesto que este es diferente al estudio ordinario de las
diversas ciencias. Aquí somos totalmente dependientes de la fuente, la
cual nos pasa a nosotros este conocimiento espiritual. Si la fuente es
real y confiable, avanzamos gradualmente de acuerdo a nuestro esfuerzo y
a las condiciones positivas externas con el fin de llegar finalmente a
abrir los ojos. Estudiamos sobre nosotros mismos y sobre
nuestra naturaleza al comenzar a sentir un poco qué es el otorgamiento,
la fuerza que es opuesta a nosotros. Entonces por medio del equilibrio
de estas dos fuerzas, la fuerza de recepción y la fuerza de
otorgamiento, comenzamos a sentir la creación. Por lo tanto alcanzamos
al Creador por medio de Sus acciones sobre nosotros.
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