Rabash,
“Retorna, oh Israel, al Señor tu Dios”: Qué significa que el Señor sana
a los quebrantados de corazón, dado que sabemos que lo más importante
en la persona es el corazón, que “el corazón” es la vasija que recibe la
santidad de Arriba. Esto es lo que aprendemos de la ruptura de las
vasijas, es decir que si una vasija está rota, no puede contener nada de
lo que se vierte en ella. Además, si un corazón está roto, significa
que el deseo de recibir domina el corazón y así la abundancia no puede
entrar en él, ya que todo lo que recibe el deseo de recibir va a las
cáscaras y esto es llamado “la ruptura del corazón”. El Creador
no puede ayudarle a la persona a menos que el corazón sienta que está
roto, puesto que hasta entonces, no hay nadie a quien ayudarle. El
corazón se rompe de una vez pero nosotros lo corregimos en pequeñas
partes, y esto es sin duda un gran alivio en nuestro trabajo. Después de
todo, no tenemos que hacer grandes esfuerzos con el fin de corregirlo
todo de una vez a partir de nuestro estado egoísta actual directo hacia
el mundo de Ein Sof (Infinito). En su lugar, podemos realizar una
corrección gradual, en pequeñas porciones, como si estuviéramos
transfiriendo el tesoro del Rey, moviendo de un lugar a otro solo una
moneda a la vez. Aun así, es difícil que nosotros demos el primer paso,
ya que significa cambiarnos a la intención contraria: de hacerlo con el
fin de recibir a hacerlo a fin de otorgar. Por lo tanto, esto no puede
ocurrir a menos que aclaremos nuestros deseos y nuestras intenciones, a
menos que diferenciemos los deseos y las intenciones, a menos que
entendamos qué está en nuestro poder hacer y qué no, dónde se
encuentra nuestra parte y donde no. Debemos aclarar todo esto para que
podamos discernir exactamente qué es un corazón roto, y qué debemos
corregir exactamente. Toma mucho tiempo el aclarar este discernimiento.
Esto se debe a que nosotros nos olvidamos del grupo, de los demás y del
hecho de que el deseo tiene que ser colectivo. Todos comienzan a pensar
sobre sí mismos, sobre cómo se sienten por dentro, y esto no tiene nada
que ver con el corazón roto. El corazón se rompe, dado que no puede
conectarse con los demás. De esto se trata la ruptura, pero nosotros no
pensamos en este sentido en absoluto. Tratamos de imaginar nuestra
ruptura personal y nos toma mucho tiempo el llegar a localizar esto
correctamente. Pero, en el momento en que esto sucede, se hace evidente
que se trata de un problema simple y concreto que debe ser corregido. Se necesita de una gran cantidad de
trabajo para que la vasija entienda que nada puede ocurrirle de manera
individual, sino sólo de forma colectiva, que ésta es sólo una parte de
la vasija general y una parte en la Luz. Pero en el momento en que hay
un diagnóstico, no hay necesidad de llamar al médico y ver
inmediatamente cómo aparecen en ese lugar la corrección y el llenado. Así que es muy importante que lleguemos a
la idea general, a la sensación general, para que todos sientan que
están dentro de un campo de fuerza de la garantía mutua.
Toda nuestra búsqueda la realizamos en un lugar totalmente equivocado,
buscamos dentro de nosotros mismos en vez de buscar entre nosotros y
por lo tanto desperdiciamos todas nuestras fuerzas.

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