Significa que yo no aspiro a “entrar” dentro de otra persona, sino que busco nuestro componente integrado, mutuo. Estoy interesado en el grupo como una salida que parte desde la sensación egoísta del “yo” hacia el nosotros “altruista“, donde mi ego
se pierde, donde dejo de pensar en mí mismo, y pienso en nosotros,
donde resuelvo los problemas sólo de acuerdo a nuestras relaciones. Es sólo un ejercicio y entrenamiento
para crear dentro de mí las condiciones previas para estas sensaciones,
deseos e intelecto mutuo Durante las discusiones no me involucro
en la crítica a los demás o en el análisis de sus respuestas, sino en
tratar de elevarme por encima de mi ego y por encima de mi
entendimiento y asirlos a todos como “nosotros”, es decir, como si yo
estuviera integrado en todos, para así crear una salida de mí mismo. No es su opinión lo que me interesa, sino mi salida de mí mismo, que se logra a través de la práctica en el trabajo en grupo. Yo escucho la opinión de todos en el
círculo, que está compuesto por diez personas y trato de conectarme con
la opinión de cada persona, de aferrarla como si fuera mía. Y las nueve
respuestas, a excepción de mi respuesta a alguna pregunta, me permiten
estar constantemente por fuera de mí. Durante mi turno, yo doy una
respuesta de acuerdo a las opiniones de los otros, sólo añadiendo a las
respuestas de ellos. En principio, no es importante lo que
preguntas se hacen ni que respuestas que se dan. Esta técnica fue
diseñada para comenzar a sentir cómo puede elevarse la persona por
encima de sí misma. Yo trato de aceptar cada opinión como mía, por
encima de mi opinión personal y trato de calibrar, de anular el
dispositivo analítico. No importa a qué conclusión lleguemos. Lo importante es que cada uno de nosotros se eleve por encima de sí mismo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.