Nosotros recibimos la fuerza del otorgamiento desde Arriba sin saber qué es, dado que esta pertenece a la existencia en otra dimensión.
Por medio de ascensos y descensos, alcanzamos un estado en el que
empezamos a entender que debemos pedir existir dentro de otra fuerza, en
la fuerza de otorgamiento Yo no quiero depender de mi estado de ánimo,
de si siento o no que algo es placentero, sino que más bien quiero
estar por encima de todo eso. En primer lugar, el deseo egoísta me motiva, pero gradualmente, por medio de la Luz
que Reforma, como resultado de una influencia cada vez más grande de la
fuerza superior que me cambia, yo empiezo a querer elevarme debido a lo
que siento. Cada vez que yo siento dulzura de mi cercanía con el
Creador como resultado de mi trabajo con el fin de otorgar, de la
conexión en todas las manifestaciones de los estados espirituales, yo me
“atrapo” a mí mismo y exijo que se me permita estar en este estado no
porque es dulce, placentero o cómodo o porque sienta calidez con la
grandeza del Creador, con la importancia de la meta, con la importancia
de mi única misión superior. Más bien debería sentir mi bajeza, aunque la sensación de bajeza
puede también sentirse en diferentes formas y a veces proviene de un
gran orgullo. Pero yo siento tal bajeza que me habilita para no ser
sobornado por el placer, por el llenado en la mente y en el corazón;
más bien debería ser conducido por otra fuerza, la cual no entiendo y
sólo sé que es la fuerza de la fe. Esta me habilita a ser independiente
de mi propia razón, lo cual es llamado estar por encima de la razón. Si yo en realidad pido estar por encima del llenado de mi corazón y
mente, el resultado es algo que trasciende los límites de este mundo,
algún espacio vacío. Entonces rezo y pido fe, es decir la fuerza de
otorgamiento que la Luz debe traerme con el fin de liberarme de la conexión conmigo mismo, de la dependencia de algún gusto más cautivador, de toda la Maljut de Ein Sof (Infinito) que está llena de placeres.
Yo quiero estar por encima de todo aquello, en la fuerza de otorgamiento,
con el fin de no ver ni pedir ver la grandeza del Creador, con el fin
de no ser dependiente de ningún placer, sensación, o conocimiento. Yo
estoy por encima de eso y no confío en nada. La señal para estado es
el gozo.

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