No examinamos tales discernimientos antes del Majsom, antes de la barrera espiritual. Antes de ésta, nosotros no vemos nada ni tenemos entendimiento
o un reconocimiento tal de dónde está la serpiente y donde no. Créanme,
es sus mejores y más puros deseos, donde piensan que aman y cuidan
devotamente de los demás, que está la serpiente. Así como en la historia, en el tiempo del exilio de Egipto, la serpiente no se reveló entre la gente común, ni entre los Judíos ni entre los Egipcios. Sólo Moisés, el Faraón,
el Creador y algunos sacerdotes egipcios, consejeros del Faraón y
aquellos que estuvieron cerca de él vieron la serpiente. Es sólo entre
ellos que se revela la serpiente y llega a ser una vara, entonces la
vara se transforma en serpiente nuevamente; es sólo cuando la persona
alcanza tales niveles elevados. La serpiente no aparece sin propósito,
sino sólo pequeñas serpientes en el nivel animado. La serpiente real,
sin embargo, es de dos patas y ustedes todavía no se han encontrado con
ella. Es sólo en los niveles elevados que se revela la esencia de la
serpiente. Se necesita de una Luz muy fuerte para mostrarnos cuán
opuesto a la Luz está nuestro deseo de recibir. La Luz
tiene que revelar toda su profundidad infinita y el poder de su amor y
otorgamiento para que en contraste con todo eso, sintamos cuán opuesta
está nuestra naturaleza egoísta de esta. Las verdaderas dos piernas de
la serpiente se revelan sólo después del Majsom. Hasta entonces,
durante el tiempo de preparación, sólo nos muerden pequeñas serpientes.
Cada vez algo te perturba y te aleja de conectarte con los amigos, de la unidad,
de la cooperación, de la intención correcta, esta es la revelación de
los pequeños hermanos de esa serpiente, y estos te comen como gusanos.

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