El símbolo de esto son los días festivos que se repiten cada año, cada nuevo ciclo. Todo esto se revela de acuerdo a las Reshimot (genes
espirituales) en relación a aquellos que reciben, quienes clarifican
sus Luces, chispas, vasijas y entonces pasan por esas fases. Entonces
la persona pasa por 49 “puertas de impureza” llega a la puerta número
50 de Bina. Entonces cambia todo lo que parecía terrible para
ella. El nivel superior parecía imposible de alcanzar y horrible, pero
está dispuesta a aceptarlo por encima de la razón de todas las formas
posibles. Así, mediante sus esfuerzos ella pasa por las 49 puertas y cada vez
parece que no puede pasar, pero de alguna manera supera el obstáculo, pasa. La puerta número cincuenta la detiene, no puede pasar por esta y
entonces nace una plegaria en ella, la cual la ayuda a hacerlo. Esther simboliza el doble ocultamiento tanto de las vasijas de recibir como las vasijas de otorgamiento. Las correcciones que Mordejai hizo, todas parecen llevar a un resultado opuesto que está destinado a ser la Luz especial “Mor-Dror” (Mirra pura). Así llegamos a Purim,
en el cual se revela el peor estado de impotencia, pero tratamos de
atribuirlo al Creador y estamos dispuestos a trabajar en otorgamiento,
por encima de los peores estados, con el fin de saltarlos al elevarnos
por encima de ellos y al revelar el estado opuesto. La Luz se viste en todo eso y entonces se revela la ayuda de Arriba. Debemos entender que todo depende de la persona, mientras que no hay
acción de parte del superior. Todo el sistema superior ya existe, pero
nosotros lo despertamos: Partzufim, Abba, Ima, Arij Anpin, al elevar nuestra plegaria, MAN hacia ZON de Atzilut. Cuando hay un “despertar desde Arriba”, es sólo si es su turno en
el ciclo de nuestras acciones mutuas de acuerdo a nuestro despertar
abajo.

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