Rabash, “Y Él meditará en Su Torá (Enseñanzas)”: Así leemos en el Meguilá, después de todo esto el rey elevó a Hamán. Literalmente es difícil de comprender, después de todo, luego de lo que hizo Mordejai, lo cual era bueno para el rey, el rey debía elevar a Mordejai no a Hamán y esto debe ser explicado. Cuando la persona no puede ver el verdadero rostro de su mal, es decir la verdadera forma de Hamán, entonces la persona no puede orarle al Creador a fin de que Él la salve del mal. Sólo cuando la persona ve la grandeza de Hamán, quien quiere matar y destruir a todos los judíos, es decir que Hamán
quiso destruir todo aquello que perteneciera al judaísmo, lo cual no le
permite a ella hacer nada relacionado con la Santidad, entonces ella
puede elevar una verdadera plegaria. Así se cumple el verso “El Creador la ayuda”. Sólo si nosotros anhelamos la unidad como Mordejai que
evocó el anhelo por la unidad al descubrir la conspiración contra la
unidad y matarla (dos de los cortesanos del rey quienes lo
traicionaron), entonces se evoca a Hamán. La inclinación al mal
hace frente a la inclinación al bien, el deseo de recibir encara al
deseo de otorgar y comienza dentro de la persona una lucha entre ellas. Solo al elevar y potenciar la fuerza buena crece la fuerza del mal y
en consecuencia nosotros elevamos el bien otra vez y el mal también
crece. Este proceso continúa hasta que nosotros alcancemos un estado en
el cual tengamos que tomar una decisión en esta lucha. No podemos pedir
la buena inclinación ya que ésta no necesita nada, no quiere nada, sino
solo otorgar en cada oportunidad que obtenga. De modo que siempre
pidamos la inclinación al mal y entonces hagamos lo opuesto. Esto es llamado trabajar con fe por encima de la razón. Sabemos cuánto siente y sigue nuestro deseo de recibir la fe por encima de la razón. De lo contrario no tenemos forma de imaginar qué es el mundo espiritual, qué
significa estar por encima de mí mismo, qué significa otorgar. Pero
sabemos que es lo opuesto a nuestro deseo egoísta de recibir, el cual
conocemos muy bien. ¡Así que cuando el deseo de otorgar crece, nosotros tenemos que
elevar el deseo de recibir y preguntarle qué debe hacerse y luego hacer
lo contrario! Así funciona. Es por esto que nosotros no vemos la imagen del bien, no tenemos una
imagen por la cual podamos parecernos al Creador. El único modo es
formar una imagen opuesta al deseo de recibir. Por eso se nos dio un
entorno que debe ayudarnos a convertir el deseo de recibir, es decir la
intención de recibir en una intención de otorgar. A esto se le llama
“arrepentirse” para retornar al Creador, la elevación de Maljut a Bina. Nosotros no tenemos idea de lo qué es la imagen del bien sino sólo que es opuesta al mal.

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