Con el fin de sentir aquello de lo que habla Baal HaSulam,
tenemos que ser sensibles. Esto significa que si ustedes están en la
misma frecuencia en que se transmite la onda, entonces se la oyen, pero
si están en otra frecuencia, ustedes no será capaces de recibirla. Es como si ustedes estuvieran en un
coche que está equipado con todo lo que necesitan: una antena y un
radio, pero si no le dan vuelta al botón para sintonizar la radio con la
onda que desean, no la oirán. Aunque la onda ya haya sido recibida por
la antena y haya entrado en la radio, ésta no pasó a través del receptor
que es responsable por la identificación de la frecuencia. No está
sintonizado con la frecuencia correcta para que pueda ser compatible con
la frecuencia que se les envía. Resulta que Baal HaSulam
escribe en una determinada frecuencia y por el momento ustedes no
pueden percibirla. ¡Ustedes puede sentirse mal por eso, pensar cómo
calibrarse y volverse más sensibles a esta frecuencia, pero esto no
significa que tengan que torturarse y ser infelices, sino que tienen que
estar en alegría!

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