Toda la humanidad está dividida en niveles según la potencia de su “punto en el corazón“,
su aspiración por la Luz, Creador. Aquellos que tienen esta aspiración
clara, se convierten en cabalistas, aquellos, cuya aspiración es
menor, “se convierten” en personas talentosas, porque ellas de forma
intuitiva y subconsciente, sienten las leyes internas de la Naturaleza Superior
e intentan reflejarlas en sus descubrimientos u obras. El resto de
las personas están destinadas a obedecer sus indicaciones, a aprender de
ellos, a admirarlos. Pero en nuestro tiempo “los que tienen talento”
han desaparecido y solo quedan los cabalistas

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