La
humanidad es como un tumor maligno dentro del saludable cuerpo de la
naturaleza. El cuerpo consta de niveles inanimado, vegetativo y animado
en este mundo, los cuales están en completa armonía con la naturaleza general, bajo su control que no deja espacio para la libertad de elección. Es por ello que esos niveles no pueden tomarse en cuenta para nada, dado que obedecen a los instintos naturales. La naturaleza egoísta actúa dentro de
los humanos y los motiva. Esto nos hace diferentes de otros seres, dado
que tenemos una tendencia a dañar a otros. No existe otra criatura en el
mundo (una piedra, una planta, o un animal), que dañe a otros excepto
los humanos. Las personas disfrutan cuando otros se sienten mal. Esto es
llamado la maldad humana. Nosotros no nos matamos para tener
comida o evitar morir de hambre. Si ese fuera el caso, no tocaríamos a
los otros tras haber satisfecho nuestro apetito, como lo hacen los
animales. Los seres humanos quieren “engullir” el mundo entero incluso
después de recibir todo lo que necesitan y eso es sólo porque no
quieren que los otros lo tengan. Un deseo de dañar a nuestros prójimos,
de tomar ventaja de ellos y de disfrutar de los problemas de alguien
más es llamado la maldad del egoísmo,
la cual tenemos que corregir. A causa de esta cualidad, nosotros
actuamos como un cuerpo extraño e “infiltrado” en la imagen general de
toda la naturaleza, incluyendo los mundos más elevados. El hecho de ser un tumor canceroso que
se esfuerza por ingerir todo alrededor, es propio solamente de este
mundo material y es exclusivo de los humanos. Como resultado, la
humanidad se aniquila a sí misma porque destruye el entorno que se
vuelve incapaz de seguir alimentándola. Así es como se comporta un tumor
canceroso en un cuerpo humano: devora todo a su alrededor. Cuando no
queda nada, el cuerpo muere y el tumor muere junto con este. Hoy en día,
vemos que la humanidad se comporta de la misma manera y se acerca a un
final fatal a una velocidad tremenda. Con el fin de curar la enfermedad,
nosotros tenemos que entender cómo abordar este fenómeno. Podemos
realizar acciones mecánicas y físicas, o podemos actuar en el nivel de
los deseos y pensamientos. Podemos llevar a cabo acciones mecánicas con
nuestros cuerpos, incluso sin tener el deseo o pensar mucho en ello. Los
cuerpos corpóreos son capaces de moverse ya sea mediante persuasión o
bajo presión externa. Además, tenemos una habilidad de
corregir la conexión entre nosotros al seguir nuestro deseo, es decir
desde el corazón que encarna nuestras sensaciones. Más aun, podemos
añadir nuestro pensamiento, plan, e intención, es decir, nuestra razón. Uno tiene sólo tres oportunidades para
corregir su actitud hacia el entorno: una acción, un deseo, y un
pensamiento. De esas tres formas, la más efectiva y poderosa es un
pensamiento. Los pensamientos influyen nuestros deseos que en su turno
impactan nuestros cuerpos. Sin embargo, existe una forma diferente
de activarnos a nosotros mismos, como está dicho: “Los corazones siguen a
las acciones”. Los deseos cambian los pensamientos. Este remedio
flexible puede ser usado de diversas maneras. La conexión entre las personas define la
forma del universo. La conexión corrupta es llamada difamación. Esta
significa una mala actitud hacia los demás y la falta de voluntad para
mantener unas conexiones sanas y una comunicación mutua, en similitud a
los órganos de un solo cuerpo, que se ayudan entre sí y hacen saludable
al cuerpo. Todos los parámetros, como la presión sanguínea, la
temperatura, los fluidos, etc., todo debe estar en equilibrio. Si
algunos órganos corporales no mantienen la interacción correcta con
otros, esto se observa inmediatamente en los exámenes médicos. Todo se construye en correspondencia: la ecología, política, finanzas, relaciones humanas. Divorcios, depresiones
y drogas son las consecuencias del desequilibrio en el sistema de
nuestra conexión. No es terrible que una persona haya sido “dañada”, el
asunto más importante es una conexión corrupta entre nosotros. Esta es
la verdadera razón de todos nuestros problemas.Una conexión
incorrecta es llamada difamación.

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