El concepto de luna indica Maljut, la idea de aceptar el yugo del reino de los Cielos. Fue difícil para Moisés decirle al pueblo de Israel
que debían aceptar el yugo del Reino de los Cielos mientras sentían su
ocultamiento. El sentido común nos dice que si él hubiera acudido ante
el pueblo de Israel con algún tipo de revelación de la divinidad,
hubieran aceptado el reino de los Cielos. Entonces habría habido espacio
para hablar con ellos. Pero específicamente la luna debe
bendecirse, no cuando está llena, sino en luna nueva, cuando no es
evidente cómo recibe la luz del sol, cuando no brilla. Y entonces es el
momento para que la santifiquemos. Es decir, la persona debe aceptar el
yugo del reino de los Cielos sobre sí misma durante la fase más baja, y
decir que es incluso en este estado, que no puede ser más bajo,
enteramente por encima de la razón, sin apoyo intelectual ni emocional,
donde ella construye sus bases. Una luna nueva, la cual debe bendecirse, simboliza Maljut
que no tiene nada propio, es decir nuestra sustancia, un ser humano que
recibe todo desde afuera. Precisamente cuando yo siento que nada
depende de mí, este es el estado de mayor bendición por el cual necesito
estar agradecido. Ya no confío en mi poder, como la luna nueva que de
forma temporal es totalmente invisible. La luna comienza a brillar sólo a mitad
del mes, y no con luz propia, sino con luz reflejada del sol; es decir,
la luna depende enteramente del sol, precisamente como depende la
persona del Creador. Es necesario que ustedes se conecten completamente
con la fuerza superior, que
entiendan que todo está hecho sólo para ayudarles a que el Creador se
revele al ser creado, y para esta revelación es necesario llegar a la equivalencia de forma. Para alcanzar la luna llena que brilla
como el sol, es decir, volverse un ser humano similar al Creador, yo
debo aceptar todas Sus propiedades e implantarlas en mí para que “la
oscuridad brille como la luz”. Entonces descubriré que tengo todos los
parámetros necesarios, sólo tengo que usarlos correctamente y es por
eso que necesito la Luz que Reforma. Por lo tanto, yo bendigo específicamente
el principio del mes, cuando está en efecto la restricción completa y
mi naturaleza no se revela de ninguna forma. Esto hace posible que yo me
revele a mí mismo sólo según el grado en que yo sea idéntico al
Creador. Si mi deseo de recibir fuera más evidente, no sería capaz de
comenzar este trabajo. Pero mientras el deseo esté restringido,
yo puedo trabajar en atraer la Luz que Reforma hacía mí. Y en tanto que
yo trabajo y avanzo, el deseo se revela más, mostrándome constantemente
nuevos estratos de mi incompatibilidad con el Creador: Esos son mis
intentos por usar todo tipo de deseos, pensamientos, e intenciones que
no son acordes a la buena relación con la cual me aborda el Creador. Bendigo la restricción de mi deseo de recibir y la posibilidad de recibir una pantalla en
este; después de eso, abro gradualmente este deseo según el grado en
que yo esté listo para controlarlo y usarlo para otorgarle al Creador
para ser como Él. De esta manera bendigo toda esta renovación (Jidush), mi nuevo estado, el nuevo “mes” (Jódesh) gradualmente comienzo a construir mi Partzuf espiritual: Este consta de las diez Sefirot del Rosh, las diez Sefirot del Toj y las diez Sefirot de Sof, un total de 30 Sefirot, 30 días del mes.

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