¡Sólo tú! ¡Esto debe hacerse de manera voluntaria!. Nosotros necesitamos un período de preparación
sólo para desconectarnos de nuestro peldaño anterior, salir del
“útero”, y entonces, sin tener tierra firme bajo nuestros pies, empezar a
medirnos a nosotros mismos, nuestros actos y nuestras nuevas medidas
con una herramienta cualitativamente diferente que no incluye parámetros
tales como “tiempo” (ahora, entonces, hoy, mañana, etc.), “acumulación
de bienes”, “superioridad con respecto a los demás”, o “seguridad”. Todas las propiedades que definen al
egoísmo (tiempo, espacio, pasado, futuro, presente, llenado, vacío y
así sucesivamente) desaparecen. Ellas simplemente dejan de existir.
Nosotros entramos en un espacio distinto, en otra matriz, en una
dimensión alternativa que conlleva valores completamente diferentes,
definiciones absolutamente divergentes, donde todo se pesa en un tipo de
balanza diferente. Nuestra actitud hacia todo lo que hay a nuestro
alrededor cambia dramáticamente. No vemos ningún paralelismo en este
mundo, puesto que nuestras observaciones de la naturaleza inanimada,
vegetativa y animada sólo nos permiten ver los diversos niveles de
egoísmo que bosqueja cada una de estas capas. Los animales son más
egoístas que otros niveles de la naturaleza, y es por eso que se mueven
más rápido, asegurando la subsistencia, la reproducción, y así
sucesivamente las plantas tienen menos egoísmo,
mientras que la naturaleza inanimada es incluso menos egoísta. Y aun
así, todos ellos están construidos para consumir, absorber, ganar,
cautivar y retener. Pero aquí todo está dirigido hacia lo
opuesto. Y nosotros no podemos captar este “opuesto”. No se trata sólo
del mismo valor absoluto, sino de un signo menos. Después de todo, nosotros construimos el
mundo en nuestras sensaciones, en nuestros valores y definiciones: Esto
es más grande, esto es más pequeño, esto influye mejor en mí y esto me
afecta más. Así se refleja el mundo
en mi egoísmo, mientras que en realidad el mundo no existe. Todos estos
espacios, objetos, visiones, sensaciones, relaciones de que algo está
más cerca, más lejos, mejor o peor, todo esto se forma en mi egoísmo en
particular.
Si esto desaparece para mí, yo comienzo a
definir todo en relación a otra propiedad: a la propiedad de
otorgamiento. Es decir, empiezo a dibujar dentro de mí un nuevo mundo a
partir de la ausencia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.