Porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el
mar, todo lo que en ellos hay, reposó en el séptimo día: por tanto el
Señor bendijo el día Sabbath y lo santificó. La persona que quiere avanzar hacia la espiritualidad
debe cumplir esta condición, puesto que la Torá no habla de días
corporales sino espirituales. El punto es que nosotros mismos tenemos
que corregirnos con el fin de asemejarnos más a la forma espiritual
especial llamada Zeir Anpin. Ésta se compone de seis partes y a su réplica la llamamos los seis días de la semana. No se trata de trabajar en una fábrica o
en una oficina; esto no se considera trabajo. Pronto no trabajaremos
físicamente en absoluto y nuestro trabajo será en realidad el alcance de
los niveles espirituales. Esto significa que el primer día de trabajo yo me pareceré a la primera Sefira, Jesed. En el segundo día me pareceré a la segunda Sefira y así sucesivamente. Estos no son días corporales, ni las 24 horas del
día, tampoco la rotación de la Tierra alrededor de su eje. Al trabajar sobre mí, corrijo mi deseo general: lo clasifico de acuerdo a las siete partes y lo corrijo en consecuencia, para que tome la forma de Jesed, Guevura, Tifferet, Netzaj, Hod y Yesod. Yo no corrijo la séptima parte de mi deseo. Todos mis deseos que se corrigen durante los seis días se acumulan y me llenan en el séptimo nivel llamado Maljut.
Este nivel no pertenece a mis seis días de trabajo de corrección, es
una especie de regalo de lo Alto, una adición a los seis días. Debemos decir que la división en siete
días no existe en nuestro mundo en absoluto, desde el punto de vista
astrológico. Existen los meses, el año, la rotación de la Luna, la
rotación de la Tierra, la rotación del Sol, pero no existe tal cosa como
una semana. Una rotación completa de la Tierra alrededor de su eje es
un “día”. Un “mes” es la rotación de la Luna alrededor de la Tierra y
un “año” es la rotación de la Tierra alrededor del Sol, etc. Además, existen festividades llamadas
“nuevo mes”, ” año nuevo” y así sucesivamente. La festividad del nuevo
mes, es decir, el inicio del mes, es clara, dado que hay Luna nueva,
cuando la Tierra ya no la oculta por completo, sino que esta se revela
gradualmente. La Luna parece crecer poco a poco y es un signo
astronómico. Ustedes miran hacia el cielo, la ven y pueden medirlo todo
de acuerdo a ella. Si viven en Jerusalén, miden en relación a
Jerusalén, etc., dependiendo de la longitud de ustedes. Pero la semana es sólo un concepto
espiritual. Nadie acostumbraba cumplirlo, nadie lo celebraba. Este en
realidad se originó en el grupo de Abraham, cuyos miembros comenzaron a
dirigirse a sí mismos de esa manera hacia las fuerzas espirituales. Este no le pertenece sólo a Jerusalén. Se celebra en cualquier longitud donde ustedes se encuentren. Si yo celebro Sabbath
en Jerusalén ahora, mi amigo en México no lo celebra y para él sigue
siendo un día de trabajo. Eso es, este signo no existe en nuestro mundo. ¿Qué indica esto? Si la persona realiza un trabajo espiritual y corrige las seis partes dentro de ella, las seis Sefirot de su alma, Jesed, Guevura, Tifferet, Netzaj, Hod y Yesod, alcanza un estado en el que todos se conectan, puesto que Yesod es la parte que conecta. Todo esto entra en el séptimo día de la semana, Maljut. Este estado espiritual no tiene nada que
ver con los días de la semana del calendario. Puede durar un minuto o
diez minutos, esto no hace ninguna diferencia porque el tiempo no
importa. En ese día, es decir en ese estado espiritual, la persona no
tiene que hacer nada, dado que tiene que recibir el resultado de la así
llamada semana de trabajo, de las seis etapas de corrección, dentro de
ella. Como resultado de este trabajo en el que se alternan las seis
partes de la corrección con la séptima parte y su conexión, la persona alcanza el final de la corrección, cuando toda su alma está totalmente corregida.

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