Resulta que la persona tiene cualidades que sus padres le
concedieron a sus hijos y ella tiene cualidades que adquirió de la
sociedad, las cuales son una nueva posesión. Esto viene a ella sólo al
vincularse con la sociedad y la envidia que siente hacia los amigos,
cuando ve que ellos tienen mejores cualidades que las suyas. Esto la
motiva a adquirir sus buenas cualidades, que ella no tiene y de las
cuales siente celos. Así, a través de la sociedad, ella
gana nuevas cualidades que adopta al ver que están en un grado más
elevado que el suyo, y siente envidia de ellos. Esta es la razón por la
que ahora puede ser más grande que cuando no tenía una sociedad, dado
que ella adquiere nuevos poderes a través de la sociedad”. La persona nace como un pequeño animal y
lo que es cuando crece, depende de la formación. Si estamos hablando
acerca de una formación ordinaria, terrenal, entonces la persona se
desarrolla debido a la sociedad.
Ella envidia a otros, anhela placer, dinero, poder, fama,
conocimiento y es por eso que aprende de la sociedad cómo puede lograr
esas metas, es decir, éxito en este mundo. Si ella tiene prerrequisitos
para el desarrollo espiritual, ella se encuentra en el entorno que puede
inculcar nuevas propiedades espirituales en ella. En la sociedad material, la persona se desarrolla naturalmente, al adoptar instintivamente los valores de la sociedad y buscar aprender
de ella cómo alcanzar el éxito terrenal. Pero la formación espiritual
es diferente porque requiere que la persona se cancele a sí misma, es
decir, le da la libertad de elección: adoptar los valores espirituales
del entorno o no. Sólo en la medida de esta auto
anulación, la persona será capaz de ver a la sociedad como si fuera más
elevada que ella misma. Ella tendrá que aplicar mucho esfuerzo para
observar desde abajo hacia arriba a la sociedad y entonces será capaz
de recibir los valores de la sociedad, la importancia y grandeza de la
meta y así avanzar espiritualmente. El éxito espiritual depende no sólo del
entorno, sino también de cómo lo use la persona, es decir, cuánto se
anula ella y aprecia la sociedad, si está de acuerdo en sufrir, viendo a
los otros como más elevados que ella. La envidia fuerza a la persona a
ser humillada, pero necesita entender que es por su propio beneficio el
hecho de ver a otros como grandes. Si ella es capaz de tomar esa
actitud, entonces avanzará. Al final, la persona tiene que disfrutar al
poder estar en contra de su egoísmo, aplastarlo con el fin de alcanzar los valores espirituales y acercarse a la meta espiritual. Es por eso que el avance en la sociedad
material es completamente opuesto al avance espiritual. El éxito en el
mundo material no garantiza que la persona sea capaz de tener éxito en
la espiritualidad, porque éste está determinado por la libre elección de la persona misma.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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6.6.13
“Con respecto a por encima de la razón”
Resulta que la persona tiene cualidades que sus padres le
concedieron a sus hijos y ella tiene cualidades que adquirió de la
sociedad, las cuales son una nueva posesión. Esto viene a ella sólo al
vincularse con la sociedad y la envidia que siente hacia los amigos,
cuando ve que ellos tienen mejores cualidades que las suyas. Esto la
motiva a adquirir sus buenas cualidades, que ella no tiene y de las
cuales siente celos. Así, a través de la sociedad, ella
gana nuevas cualidades que adopta al ver que están en un grado más
elevado que el suyo, y siente envidia de ellos. Esta es la razón por la
que ahora puede ser más grande que cuando no tenía una sociedad, dado
que ella adquiere nuevos poderes a través de la sociedad”. La persona nace como un pequeño animal y
lo que es cuando crece, depende de la formación. Si estamos hablando
acerca de una formación ordinaria, terrenal, entonces la persona se
desarrolla debido a la sociedad.
Ella envidia a otros, anhela placer, dinero, poder, fama,
conocimiento y es por eso que aprende de la sociedad cómo puede lograr
esas metas, es decir, éxito en este mundo. Si ella tiene prerrequisitos
para el desarrollo espiritual, ella se encuentra en el entorno que puede
inculcar nuevas propiedades espirituales en ella. En la sociedad material, la persona se desarrolla naturalmente, al adoptar instintivamente los valores de la sociedad y buscar aprender
de ella cómo alcanzar el éxito terrenal. Pero la formación espiritual
es diferente porque requiere que la persona se cancele a sí misma, es
decir, le da la libertad de elección: adoptar los valores espirituales
del entorno o no. Sólo en la medida de esta auto
anulación, la persona será capaz de ver a la sociedad como si fuera más
elevada que ella misma. Ella tendrá que aplicar mucho esfuerzo para
observar desde abajo hacia arriba a la sociedad y entonces será capaz
de recibir los valores de la sociedad, la importancia y grandeza de la
meta y así avanzar espiritualmente. El éxito espiritual depende no sólo del
entorno, sino también de cómo lo use la persona, es decir, cuánto se
anula ella y aprecia la sociedad, si está de acuerdo en sufrir, viendo a
los otros como más elevados que ella. La envidia fuerza a la persona a
ser humillada, pero necesita entender que es por su propio beneficio el
hecho de ver a otros como grandes. Si ella es capaz de tomar esa
actitud, entonces avanzará. Al final, la persona tiene que disfrutar al
poder estar en contra de su egoísmo, aplastarlo con el fin de alcanzar los valores espirituales y acercarse a la meta espiritual. Es por eso que el avance en la sociedad
material es completamente opuesto al avance espiritual. El éxito en el
mundo material no garantiza que la persona sea capaz de tener éxito en
la espiritualidad, porque éste está determinado por la libre elección de la persona misma.
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