Al pensar en él, nosotros nos alejamos de su esencia más profunda, que
es diametralmente opuesta a los puntos de vista comunes. De hecho,
estamos hablando acerca de la plenitud de toda la creación, de todos los
mundos, de toda la realidad, de cómo alinear correctamente todas las
fuerzas opuestas. Sin embargo, hoy en día, esta palabra niega
completamente una actitud seria. De hecho, el amor es el poder de la unidad. No debe confundirse con las sensaciones y asociaciones que desencadena nuestro mundo egoísta.
Aquí, nosotros “amamos” lo que nos complace, lo que nos llena, pero el
verdadero amor es la esencia de una sociedad entre el Creador y el ser
creado, entre las partes opuestas, entre el “más” (+) el “menos” (-)
en los distintos niveles de la naturaleza inanimada, vegetativa,
animada y humana. El amor es una fuerza especial de un
orden superior, que une el positivo con el negativo. Se nos dice que
“cubre todas las transgresiones”, es decir, las diferencias entre los
opuestos. Es el tercer factor que los une en uno solo. Se trata de la
línea media que nos ha sido dado desde Arriba. Es la fuerza del Creador,
que no pertenece ni al “más”, ni al “menos”. Es desde esta perspectiva que debemos
interpretar el famoso principio del amor a los demás como a uno mismo.
Nosotros, los demás somos opuestos y por eso necesitamos la tercera
fuerza que nos conecte. Es entonces cuando llegamos a amarnos unos a
otros como a nosotros mismos. Además, este principio se nos presenta
como el trabajo de revelar al Creador, de adherirnos a Él. Después de
todo, a fin de superar el odio por los demás, yo tengo que apelar al
Creador por la Luz que Reforma, para que Él se convierta en un socio, dé testimonio, refuerce y salvaguarde mi relación con los demás. Por lo tanto, al principio, la adhesión
con el Creador es nuestro medio para unirnos, y entonces entendemos que
todas las rupturas entre nosotros están destinadas precisamente a
revelar al Creador y a adherirnos a Él. Por otra parte, nosotros no nos
adherimos a Él sobre la base del positivo, ni del negativo, sino sobre
la base del medio que hay entre ellos. Es por eso que es necesario que
yo busque el centro de mi grupo de diez, que busque a mi grupo, y allí y
sólo allí, exija la Luz que Reforma. Al final, todo está conectado en una sola acción

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