Esto deja, a aquellos en los que el punto en el corazón se ha despertado, un punto del libre albedrío
desde el que podemos estudiar, comprender al Creador que opera en
nosotros y que nos rodea por todas partes. Todas las otras personas que
piensan que son independientes, simplemente no se dan cuenta de que son
operadas por la naturaleza o el Creador (que son la misma cosa) a cada paso que hacen, en cada pensamiento, en cada palabra y en cada acción. Cuando pensamos acerca del significado
de la vida, de la causa, la fuente, nuestras preguntas se desprenden de
nuestra insatisfacción con la vida. Así es como el Creador nos despierta
y nos empuja a buscar. Por lo tanto, en la “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot“,
ítem 42, Baal HaSulam dice que la razón de todo el sufrimiento de este
mundo es nuestra falta de comprensión de la Providencia superior. “ yo les digo que esa razón preliminar no es otra que la” falta de
comprensión de Su Providencia sobre Sus creaciones, que no lo entendemos
correctamente a Él”. Nosotros no entendemos al Creador, y que
los golpes vienen para despertarnos para que lo busquemos, lo
descubramos a Él, y veamos que Él es el único que opera en nosotros. Por
lo tanto, nos elevamos al mismo nivel en el que se nos revela Él, donde
Él controla toda la realidad. Desde esta perspectiva, empezamos a
comprender que hace Él. Toda nuestra historia se abre ante nosotros,
todo el “mapa”, todo el proceso que cada uno de nosotros atraviesa
durante muchas reencarnaciones. Vemos de dónde venimos, hacia dónde
vamos y por qué todo está organizado de la manera que lo está. Todo lo
que se abre ante nosotros y aunque podemos señalar hacia el pasado, el
futuro y el presente, sentimos que son la misma cosa. Es como si
miráramos la imagen de la realidad que se extiende ante nosotros para
elevarnos y llevarnos a la plena sensación del Creador. Si la persona siente eso con todo lo que
le sucede, si ella entiende que todo proviene de la fuerza única para
que ella lo descubra, lo comprenda y lo sienta a Él, para poder ver toda
la realidad como Él lo hace, entonces ella se relaciona de manera
práctica con todos los acontecimientos de su vida y no confunde nada
personal con lo que siente. Otra cosa importante para ella: que entienda
correctamente por qué el Creador le envía los estados que atraviesa y
cuál es el beneficio que hay en ellos. En el artículo “No existe nadie más aparte de Él”
en el libro Shamati, Baal HaSulam dice que no hay ninguna otra fuerza
además del Creador. Sin embargo, mientras tanto, la persona ve
diferentes fuerzas opuestas. Hay fuerzas que amenazan a la persona y
fuerzas que la apoyan. Las primeras son amables y las segundas son
enemigas. En general, yo percibo todo lo que pasa
como bueno o malo. Es como si estuviera entre la buena fuerza y la
mala fuerza, dado que así es como están representadas en mi imaginación. Sin embargo, tengo que saber que todo
proviene de una fuerza que me muestra intencionalmente dos lados y
quiere otorgarnos por medio de dos formas opuestas: la fuerza de rechazo, la fuerza de atracción. Si me elevo por encima de ella y entiendo que
la fuerza de rechazo también puede estimularme hacia la conexión,
esto ya no lo siento como bueno o malo. Después de todo, yo me pregunto
por qué siento rechazo y reúno mis poderes para superarlo. La buena
fuerza, sin embargo, puede confundirme, debilitarme, rechazarme del
deseo de conectarme, de avanzar y de mantener la intención interna. Por lo tanto, puedo medir el
otorgamiento del Creador de acuerdo a mis buenas y malas sensaciones o
de acuerdo a mi comprensión del papel que Él juega al rechazarme y
acercarme. Estos dos parámetros pueden ser opuestos uno del otro. El Creador nos otorga por medio de estas
cuatro fuerzas con el fin de confundirnos para que nosotros no
entendamos dónde estamos, qué está ocurriéndonos, como un niño que está
perdido y confundido. Entonces, como niños, nosotros necesitamos de un
adulto, del superior. Necesitamos de Su ayuda y tenemos que aferrarnos
de Su mano para descubrirlo a Él y obligarlo a cuidar de nosotros,
porque de lo contrario sentimos que estamos perdidos. Esto es en
realidad el mejor estado en el que podemos estar. Aquí, necesitamos un buen entorno de
apoyo, a fin de que no escapar ni salirnos del camino por nuestra
confusión y para no comenzar a buscar otros métodos que nos permitan
encontrar paz y seguridad. No necesitamos tales medios puesto que
nosotros alcanzamos al Creador de manera diferente: la persona sigue
estando confusa, impotente, y no entiende lo que está pasando y aun así
no se va. Sólo por este camino ella alcanza el grito correcto cuando
exige que el Creador se le revele y que Él cuide ella. Entonces,
descubre finalmente que no existe otro aparte de Él. Esa fuerza única ha
creado todos estos estados para ella. Esto es exactamente lo que
hacemos con nuestros hijos para que ellos puedan sentir que nos
necesitan. Esta fuerza única controla toda la
realidad que Él ha creado. Él nos ha creado para que podamos enredarnos
en las complejidades de este mundo y a través de éstas, acercarnos y
necesitarlo a Él. Él nos otorga por medio de la revelación y el
ocultamiento, a través de las cuales toda la creación avanza de vuelta a
esta fuerza: primero el hombre, luego los niveles inanimado,
vegetativo y animado de la naturaleza. Todos ellos están incorporados
en el hombre y todos alcanzan la misma raíz única de la cual proceden. Aquel que es recompensado con esta
revelación, inmediatamente ve el futuro de toda la realidad. Ustedes
todavía no la han alcanzado, pero serán capaces de verlo todo desde la
raíz. Cuando yo conduzco, no veo lo que hay cientos de kilómetros más
adelante, pero puedo ver con claridad toda la red vial por medio de un
satélite. Sólo tenemos que elevarnos y entonces todo aparece ante
nosotros. Mi conexión con el futuro depende de la
altura de este ascenso para que, si yo estoy totalmente adherido al
Creador, el futuro y el presente se vuelvan lo mismo para mí. Yo siento
los estados que tengo que atravesar, el estado final y así avanzo. Entonces, descubro que todos los
ocultamientos estaban destinados sólo a revelar al Creador. Él se oculta
a propósito en diferentes estados, detrás de las malas acciones y
estados de miedo, detrás de una gran confusión, para que yo me aferre a
Él, y no lo deje ir, como un niño para quien la mano del padre es la
protección para todos los problemas. Así es como debemos imaginar
nuestra relación con el Creador. Cuando nos unimos con Él, nosotros
alcanzamos Ibur (gestación). Queremos estar en Él primero por miedo,
porque queremos ocultarnos. Posteriormente, cuando crecemos un poco
dentro de Él, Él comienza a enseñarnos Su sabiduría, Su conocimiento y
cómo opera Él realmente. De esta manera crecemos durante los
nueve meses del Ibur espiritual, hasta nacer en el mundo. Entonces,
atravesamos los estados de Yeniká (amamantamiento), pequeñez y grandeza
en los que ya entendemos toda la creación desde el principio hasta el
final. Nosotros aún no los hemos descubierto, pero vamos a hacerlo. Esta revelación proviene sólo de la
impotencia. De lo contrario, nunca querremos acercarnos al Creador en
nuestro deseo egoísta. Por el contrario, creamos tales condiciones para
nosotros mismos, que nos ayudarán a ocultarnos de la fuerza superior.
Todo lo que hacemos en la vida es para protegernos del Creador: una
casa, dinero, seguro, un fondo de pensiones, un sistema de salud. Por lo
tanto, nosotros creamos el escudo protector de manera que no
necesitemos de nadie. Necesitamos de los servicios sociales, de un
estado, y de la humanidad, pero no de la fuerza superior. Gracias a
tales sistemas, hemos abandonado las diferentes religiones, puesto que
no creemos que todavía necesitemos de ellas. La persona ya no se siente
tan débil como para orarle a alguien y depender de alguien. ¿Qué hace el Creador? Él nos envía
problemas. Después de construir un mundo tan fuerte, cómodo y seguro,
con la esperanza de la prosperidad eterna, de repente vemos que todo se
desmorona y que nada es seguro, y que no sólo el mañana, sino incluso el
siguiente momento es dudoso. El Creador evoca estas fuerzas negativas
en forma de terror, plagas, desastres naturales, la desintegración de la
familia, de la sociedad, de la economía y así sucesivamente. Todo esto es para que confiemos menos en
nuestras propias fuerzas y sintamos en mayor medida cuán débiles somos.
Resulta que no tenemos control sobre nuestras vidas. Si empezamos a
descubrir la fuerza superior, llenamos todas nuestras deficiencias por
medio de Él. Entonces, nuestra vida corporal también funciona, dado que
ya no necesitamos de estímulos externos negativos si vemos la
importancia de la buena fuerza y la anhelamos. De esta manera, la sabiduría de la
Cabalá se vuelve hacia toda la humanidad, ya sea en su forma original o
como el método de educación integral y le explica que tenemos que
acercarnos a la fuerza de la naturaleza que opera en toda la realidad.
La palabra “Creador” es igual en Guematria a la palabra “Naturaleza”. En
el futuro, sufriremos aún más, y ningún progreso tecnológico,
científico o económico, o en cualquier otra área, nos ayudará en eso.
Nosotros somos muy débiles. Resulta que el Creador es la única
fuerza que opera en la realidad. Es como un enorme campo que abarca por
todos los lados toda la realidad. Nuestro trabajo principal es descubrir
esta red que lo maneja todo.

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